La figura del jefe de Gabinete de la Nación, Manuel Adorni, registra una marcada tendencia a la baja en la consideración social. Según el último relevamiento de la consultora Zuban Córdoba y Asociados, la imagen negativa del funcionario escaló al 66%, mientras que su aceptación positiva se redujo apenas al 21,5%.
El estudio, realizado sobre una muestra de 1200 argentinos mayores de 16 años entre el 30 de marzo y el 1º de abril, refleja el impacto de las recientes controversias que envuelven al colaborador presidencial. Los cuestionamientos se centran principalmente en sus traslados al exterior y la evolución de su patrimonio personal.
Cronología de un desgaste sostenido
La desaprobación de Adorni ha mostrado un crecimiento constante desde el inicio de la gestión. Mientras que en enero de 2024 su imagen negativa era del 50,3%, la cifra fue mutando progresivamente: 52,8% en febrero de 2024; 58,1% en octubre del mismo año y 55,4% en febrero de 2025, hasta alcanzar el pico actual del 66%.
Este deterioro estadístico coincide con su imputación por supuesto enriquecimiento ilícito. La Justicia investiga presuntas incompatibilidades entre sus ingresos declarados, su nivel de gastos y el financiamiento de viajes internacionales para él y su círculo familiar.
El pedido de renuncia y la exigencia de transparencia
La encuesta también profundizó sobre la continuidad del funcionario en su cargo. Ante la premisa "Adorni debería renunciar", un contundente 70,4% de los consultados se mostró de acuerdo, frente a un 18,2% que se manifestó en contra.
Asimismo, la demanda de explicaciones públicas es casi unánime: el 77,9% de los participantes considera que el jefe de Gabinete debe aclarar cómo sufraga sus viajes al exterior. El escenario plantea un desafío político para el Ejecutivo, en un contexto donde la transparencia patrimonial de sus integrantes permanece bajo el escrutinio de la sociedad y los tribunales.