Thiago, de 18 años, permanece internado en estado crítico en el Hospital Eva Perón tras ser impactado en su propia casa por una garrafa que voló "como un meteorito" desde el depósito lindero. El joven sufrió una fractura con hundimiento de cráneo y coágulos cerebrales, mientras que otros tres operarios de entre 41 y 48 años se encuentran en terapia intensiva con quemaduras graves tras el estallido originado por un desperfecto eléctrico.
La indignación de los vecinos radica en que este no es el primer incidente: la madre de la víctima confirmó que el lugar ya había explotado hace años y que su abuelo luchó durante décadas para cerrarlo. Según el testimonio familiar, existen denuncias radicadas desde 2004 contra este depósito que operaba en medio del barrio, pero que nunca fue clausurado de forma definitiva por las autoridades locales.
Tras el siniestro, el dueño del establecimiento fue demorado por la justicia mientras se realizan los peritajes para determinar la habilitación legal del predio. La tragedia en Merlo expone una falla sistemática en los controles estatales sobre establecimientos peligrosos, dejando a una familia destrozada por un peligro que avisaron durante casi 40 años.