El inicio de la temporada 2026 de Fórmula 1 ha planteado un escenario de contrastes en el box de Alpine. Con tres Grandes Premios disputados, Pierre Gasly se erige como el pilar del equipo con 15 unidades, mientras que Franco Colapinto apenas ha podido rescatar un punto. Sin embargo, los números no cuentan la historia completa: el argentino de 22 años enfrenta una combinación de disparidad técnica y falta de fortuna en pista.
Uno de los factores clave ha sido la asignación de las mejoras aerodinámicas, que en fechas como China fueron exclusivas para el monoplaza de Gasly. A esto se sumaron fallas mecánicas en la caja de cambios que limitaron el rodaje de Franco, obligándolo a clasificar sin referencias sólidas. "El auto para Pierre anda. Trabajamos en una dirección que resultó ser la opuesta", reconoció Colapinto, evidenciando las dificultades para hallar un balance predecible en el tren delantero.
La experiencia también juega su parte. En su novena temporada, Gasly domina la gestión de energía y los sistemas activos del nuevo reglamento, mientras que el pilarense transita circuitos que visita por primera vez. Pese a las sanciones ajenas y la mala sincronía con los Safety Cars en Australia y Japón, el ritmo de carrera del argentino sigue siendo competitivo, algo que el propio Flavio Briatore destacó al señalar que el potencial está intacto pero condicionado por los sábados de clasificación.
Con un mes de receso por delante, Alpine tendrá la oportunidad de unificar criterios técnicos. Para Colapinto, este parate será vital para entender por qué el auto se comporta de forma errática entre sesiones. La brecha con su compañero es hoy una cuestión de kilómetros y actualizaciones; el objetivo ahora es lograr que ese "auto predecible" que hoy disfruta el francés llegue también a las manos del argentino.