Irán lanzó este sábado una nueva y potente oleada de misiles balísticos contra las ciudades de Dimona y Arad, en el sur de Israel, provocando más de 120 heridos. Según los reportes oficiales, al menos once personas se encuentran en estado crítico, incluyendo a una menor de edad. Los proyectiles, que transportaban ojivas de alto poder explosivo, lograron evadir los sistemas de interceptación aérea e impactaron directamente en áreas urbanas y civiles.
En la ciudad de Arad, un misil provocó el derrumbe parcial de un complejo residencial y un incendio de grandes dimensiones que movilizó a 17 dotaciones de bomberos. Por su parte, en Dimona, localidad que alberga una central de investigación nuclear, se registraron daños materiales de consideración en viviendas particulares. El Organismo Internacional de Energía Atómica informó que, pese a la proximidad del ataque, no se detectaron fugas ni niveles anómalos de radiación en la zona.
La respuesta de Netanyahu
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, calificó la jornada como una "noche muy difícil" y aseguró que las operaciones militares contra objetivos iraníes continuarán con mayor intensidad. El mandatario mantuvo contacto directo con los alcaldes de las zonas afectadas para coordinar la asistencia sanitaria en el Hospital Soroka, que se encuentra en estado de alerta máxima para recibir a los damnificados por la explosión.
Contexto de la ofensiva
Teherán reivindicó la autoría de los lanzamientos, señalando que se trata de una represalia por los recientes ataques sufridos en su planta de Natanz. Este intercambio de fuego marca la tercera semana de un conflicto que ya se extiende por múltiples frentes en la región. Mientras tanto, las autoridades de defensa civil en el Néguev instaron a la población a permanecer cerca de los refugios ante la posibilidad de nuevas andanadas de proyectiles durante la madrugada.