Lo que comenzó como una aventura de 30 días terminó siendo el proyecto de una vida. Juan de la Cruz Torales vive en Australia hace más de una década y, desde allí, analizó las particularidades de un país que define como el "primer mundo" por su seguridad y avances tecnológicos, aunque reconoce que la cultura argentina es irrepetible en cualquier otro rincón del orbe.
El clima y la vida cosmopolita
Juan explicó que la adaptación no fue difícil gracias a las similitudes climáticas: "La temperatura de Sídney es similar a la de Buenos Aires, y más al norte el calor se siente como en Santiago". Destacó que Sídney es una ciudad profundamente cosmopolita donde conviven asiáticos, europeos y sudamericanos, conformando suburbios con identidad propia.
El "boom" de la comunidad argentina
Según Torales, el crecimiento de la comunidad nacional fue exponencial, pasando de 400 a 4.000 visas anuales gracias a convenios de trabajo y estudio. Este fenómeno impactó incluso en el consumo local:
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Supermercados: "Hoy es común ver que venden dulce de leche o tira de asado con sus nombres en español; antes todo era en inglés", apuntó.
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El fenómeno del mate: La yerba ingresó primero como ingrediente industrial, pero gracias a figuras como Lionel Messi, los australianos comenzaron a descubrirla como infusión, aunque el termo y el mate siguen siendo una marca registrada de argentinos y uruguayos.
Embajador de los sabores nacionales
Tras su paso por la plataforma MasterChef, Juan de la Cruz se consolidó como un promotor de la cocina latinoamericana. Actualmente, lidera un restaurante en Sídney que cautiva a los locales con clásicos de nuestra tierra.
"Hoy me dedico a promover las comidas de Argentina. Aunque Australia tiene mucha influencia asiática, platos como nuestras empanadas, el asado y los alfajores están ganando un lugar privilegiado en el paladar australiano", relató con orgullo. Su profesionalismo lo ha convertido en un verdadero "embajador gastronómico" que lleva la bandera de Santiago del Estero a través de los sabores.