Un hecho tan sorprendente como inédito volvió a poner en el centro del debate a la medicina reproductiva: un bebé nació en Estados Unidos a partir de un embrión que había permanecido congelado por más de tres décadas.
Según trascendió, el embrión fue preservado durante más de 30 años en condiciones controladas hasta que recientemente una persona decidió avanzar con el procedimiento y concretar el embarazo.
El nacimiento se convirtió en uno de los casos con mayor tiempo de criopreservación registrado en este tipo de tratamientos, lo que refleja el avance de la tecnología aplicada a la fertilidad.
Especialistas destacan que estos procedimientos, cada vez más frecuentes, permiten conservar embriones durante largos períodos, aunque situaciones como esta continúan generando debate en torno a los aspectos científicos, legales y éticos.