El fútbol brasileño se mantiene en vilo por la salud de su máximo referente. Neymar, quien actualmente milita en el Santos, inició la semana bajo un régimen diferenciado en el Centro de Entrenamiento Rei Pelé. La decisión, coordinada entre el técnico Cuca y el departamento médico, incluyó la aplicación de PRP (plasma rico en plaquetas), un procedimiento autólogo que busca regenerar tejidos y reducir el desgaste acumulado por la competencia.
Mientras los hinchas brasileños coreaban su nombre en el amistoso de la Selección en Estados Unidos, Carlo Ancelotti mantuvo la cautela. El entrenador italiano fue tajante: la presencia de "Ney" en la lista definitiva del 18 de mayo depende exclusivamente de su plenitud física. "Hablamos de los que estuvieron y dieron la cara; la decisión sobre Neymar es por criterios físicos", sentenció el DT tras el encuentro ante Mauritania.
El respaldo de Vinícius y la baja de Raphinha
En medio de la incertidumbre, Vinícius Jr. alzó la voz para bancar a su ídolo. "Ney está haciendo todo para estar al 100%. Como jugadores, siempre queremos estar al lado de los mejores", declaró el extremo del Real Madrid, reconociendo que la presión sobre el "10" es parte del ecosistema de la selección. Sin embargo, la armonía de la Verdeamarela sufrió un duro golpe tras el choque ante Francia: Raphinha sufrió una rotura en el bíceps femoral que lo marginará de las canchas por al menos cinco semanas.
El camino a la Vila Belmiro
El plan del Santos contempla que Neymar retome los entrenamientos con balón en los próximos días para estar disponible el 2 de abril ante Remo por el Brasileirao. El club no descarta dosificar sus apariciones en los 14 partidos que restan antes de la convocatoria final, priorizando el sueño del sexto título mundial por encima de las urgencias del calendario local.
Con Raphinha en la enfermería y Neymar en pleno proceso de "reparación", el cuerpo técnico de Brasil monitorea minuto a minuto la evolución de sus estrellas. La cuenta regresiva hacia el Mundial ha comenzado y en Brasil saben que, para levantar la copa, necesitan a su director de orquesta en condiciones óptimas.