El presente de Paul Pogba en este 2026 es una moneda de dos caras: mientras lucha contra las lesiones persistentes en el Mónaco, se permite momentos de distensión que alimentan su estrecho vínculo afectivo con la Argentina. Esta mañana, el volante galo fue captado en una práctica libre junto al delantero Ansu Fati luciendo el conjunto de entrenamiento de la Albiceleste, como si fuera un integrante más de la "Scaloneta".
Este coqueteo con los colores nacionales no es una novedad para el ex Juventus. Cabe recordar que, durante su suspensión por dopaje, Pogba ya se había mostrado jugando un "picado" con la camiseta de River Plate. Además, su admiración por el fútbol argentino quedó sellada en el Mundial de Clubes 2025, donde mantuvo un encuentro con Juan Román Riquelme y elogió fervientemente a la hinchada de Boca Juniors: "Nunca vi algo así en mi vida, lo de Boca es una locura", declaró tras presenciar un partido del Xeneize.
Un calvario de lesiones y sanciones
A pesar de su carisma mediático, la realidad deportiva del mediocampista de 33 años es preocupante. Desde su llegada al Mónaco en 2023, solo ha podido disputar 30 minutos oficiales. Una molestia crónica en el gemelo izquierdo ha truncado el plan de reincorporación diseñado por el club del Principado. Thiago Scuro, director ejecutivo de la institución, reconoció que la apuesta por el francés "no está funcionando como esperábamos" y no descartó una salida prematura en el próximo mercado si su físico no responde.
La trayectoria de quien fuera el jugador más caro del mundo en 2016 (traspasado por 105 millones de euros) se vio dinamitada por la sanción de 18 meses tras dar positivo en testosterona, castigo que finalizó recientemente pero que lo dejó fuera de la elite competitiva. Sin chances de volver a la Selección de Francia bajo el mando de Didier Deschamps, Pogba parece encontrar refugio anímico en su relación con los jugadores y la cultura futbolística argentina.
El verdugo de Rusia 2018
Resulta paradójico ver a Pogba con las tres estrellas, considerando que fue uno de los verdugos de la Argentina en los octavos de final de Rusia 2018. Sin embargo, tras perderse la final de Qatar 2022 por lesión, el volante ha multiplicado sus gestos de respeto hacia el equipo de Lionel Messi. Hoy, lejos del brillo de los estadios mundialistas y a 14 puntos del líder PSG en la liga francesa, el "Pulpo" se entrena en la soledad de Barcelona, vistiendo los colores de quienes supieron ser sus mayores rivales.