El desafío de suceder a figuras como Angelina Jolie y Alicia Vikander parece haber llevado al límite el físico de Sophie Turner. Según informaron fuentes de la producción a medios como Page Six y The Sun, la actriz padecía una dolencia preexistente en la espalda que se agravó debido a las extenuantes horas de rodaje y las escenas de acción requeridas para la trama. Por recomendación médica, la filmación permanecerá suspendida por un lapso de al menos dos semanas.
La propia Turner había compartido meses atrás la dureza de su preparación para este papel. "Estuvimos entrenando ocho horas por día, cinco días a la semana desde febrero del año pasado", reveló en una entrevista reciente, admitiendo que nunca antes había realizado ejercicio de alta intensidad y que le llevó meses ponerse en la forma física necesaria para el personaje creado en 1996. "Sophie se entregó por completo al papel, pero la exigencia de ser Lara Croft la obligó a llevar su cuerpo al límite", añadieron desde su entorno.
El regreso de un ícono
La serie de Tomb Raider es una de las apuestas más fuertes de Amazon para la temporada 2026, buscando revitalizar la franquicia que tuvo su época dorada en el cine con Angelina Jolie a principios de los 2000. La elección de Turner fue celebrada por los fanáticos de Game of Thrones, pero este incidente pone de manifiesto el riesgo de las producciones que demandan un alto grado de realismo en sus secuencias de combate y acrobacias.
Desde los estudios centrales de Amazon MGM Studios emitieron un breve comunicado asegurando que esperan reanudar la producción lo antes posible. Mientras tanto, Turner se encuentra realizando un tratamiento de recuperación para asegurar que su espalda resista el tramo final de la grabación. Los seguidores de la saga aguardan con ansias su recuperación, esperando que la nueva Lara Croft pueda volver a la acción sin secuelas permanentes.