La jornada comenzó a primera hora en la Parroquia Nuestra Señora de la Consolación de Sumampa, donde los peregrinos compartieron un desayuno comunitario antes de partir. El padre Raúl Lludgar fue el encargado de brindar la bendición inicial y dirigir unas palabras de reflexión, marcando el inicio de una travesía que ya es un sello distintivo de la Semana Santa santiagueña.
Emoción en primera persona
La convocatoria atrajo no solo a vecinos de la capital, sino también a fieles de otras provincias que viajaron especialmente para esta 42ª edición. Entre la multitud, los testimonios reflejaron el profundo impacto espiritual del evento:
"Es emocionante; es la primera vez que me sumo y la verdad que apenas llegué sentí esa emoción en el pecho. Agradezco a Dios que a mis 53 años puedo participar", relató conmovida Marta Llarul, una de las participantes.
Un recorrido de fe y compromiso social
El itinerario, que se extendió por aproximadamente cuatro horas, fue diseñado para visitar un total de 15 parroquias y 5 capillas distribuidas por toda la ciudad. Pero más allá del rito religioso, el evento mantuvo su firme perfil solidario:
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Colecta de alimentos: Durante todo el trayecto, vehículos identificados acompañaron la columna para recibir donaciones de alimentos no perecederos.
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Destino: Todo lo recaudado gracias a las ofrendas de la comunidad será distribuido entre los sectores más vulnerables de la provincia.
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Seguridad: El operativo incluyó el acompañamiento de fuerzas de seguridad y asistencia para garantizar el desplazamiento fluido de la enorme caravana de vehículos.
Tradición que se renueva
Con más de cuatro décadas de historia, este Vía Crucis sobre ruedas demuestra que la fe en Santiago del Estero encuentra formas dinámicas de expresarse, integrando el deporte, la familia y la caridad en una de las fechas más sagradas del calendario cristiano.
