Hay momentos en los que la música trasciende distancias, geografías y géneros para convertirse en un hecho histórico de valor incalculable. Eso sucedió en Barcelona, donde el maestro Peteco Carabajal, en el marco de su exitosa gira por el Viejo Continente, protagonizó una cumbre artística inolvidable junto a una de las figuras más veneradas de la canción hispanoamericana: el mítico Joan Manuel Serrat.
El épico cruce tuvo lugar en las instalaciones de la reconocida Escuela Superior de Música de Cataluña (ESMUC). Allí, la música folclórica de Santiago del Estero y el universo poético del cantor catalán se fusionaron en una postal que rápidamente conmovió a los amantes de la cultura popular en ambas orillas del Atlántico.
Una grabación apadrinada por el "Mestre"
El recorrido de Peteco por suelo europeo lo llevó a reencontrarse con músicos de un enorme talento y arraigo, como Mariano “Cone” Sarquiz y Ale Carabajal, con quienes ingresó a los estudios de la ESMUC para registrar una nueva composición. Sin embargo, la jornada dio un giro definitivo cuando apareció en la sala el propio Serrat, a quien el músico bandeño le reservó el gusto de apadrinar la pieza y otorgarle el título a la canción.
El estudio, lejos de quedar únicamente entre paredes insonorizadas, culminó fiel al estilo de la tradición y el alma santiagueña, con guitarras de trinchera y emoción, a la que también se sumó la calidez interpretativa de Roxana Carabajal.
"¡Gracias JMS por ese abrazo!"
Sobrepasado por la intensidad del momento, el propio Peteco Carabajal sintetizó lo vivido con una frase corta pero contundente a través de sus redes sociales: «¡El sueño cumbre! ¡Gracias JMS por ese abrazo!», rememorando con gratitud el gesto del “Mestre” catalán de acercarse con absoluta humildad a ser testigo y partícipe del nacimiento del nuevo material.
El encuentro entre ambos gigantes excede la anécdota de estudio; representa la confluencia de dos cosmovisiones que han sabido cantarle al hombre de pie, a la memoria colectiva y a las raíces profundas de sus pueblos, hermanando para siempre a Santiago del Estero y Cataluña bajo el eco de una chacarera y la música universal.






