La realidad financiera de una de las instituciones más laureadas del fútbol argentino se encuentra al borde del abismo. A escasas jornadas de haber tomado las riendas administrativas de la institución, la nueva conducción de San Lorenzo de Almagro, comandada por Marcelo Culotta, hizo público un pormenorizado y alarmante informe contable que desnuda un pasivo astronómico, compromisos corrientes incumplidos y un frente judicial que amenaza la subsistencia operativa del club de Boedo.
De acuerdo con las auditorías preliminares expuestas por la dirigencia, el pasivo consolidado total del club roza los 100 mil millones de pesos. Este gigantesco rojo financiero abarca obligaciones vencidas con el actual plantel profesional, ex entrenadores, representantes de futbolistas, proveedores de servicios, empleados de las diversas sedes sociales y severos atrasos impositivos con diferentes organismos estatales.
El insólito caso de Fydriszewski y los juicios de las figuras
Dentro del desglose de deudas, el caso que mayor indignación despertó en la parcialidad azulgrana es el que protagoniza el delantero Francisco Fydriszewski. El atacante, cuyo paso por el "Ciclón" en 2024 quedó marcado de forma negativa tras errar un penal decisivo ante Godoy Cruz al intentar picar el balón, reclama judicialmente una suma superior a los 1.168 millones de pesos, a pesar de haber vestido la camiseta santa en apenas cuatro compromisos oficiales.
El frente judicial es quizás el obstáculo más indomable que deberá sortear el equipo de Culotta en el corto plazo:
Litigios en masa: El club de Boedo arrastra 96 causas judiciales activas en diferentes fueros civiles y laborales.
Juicios heredados: El pasivo exclusivamente tribunalicio supera los 40 mil millones de pesos, impulsado por demandas millonarias de exfiguras como Adolfo Gaich, Franco Di Santo, Santiago Vergini, Gino Peruzzi e Ignacio Piatti.
Ajuste inmediato en el plantel profesional
La asfixia económica ya impacta de forma directa en el día a día del fútbol profesional. Las autoridades admitieron que existen importantes deudas en concepto de salarios de los primeros meses del año, primas de fichaje y premios por objetivos archivados. Ante este panorama, el departamento de fútbol inició una profunda reestructuración y reducción del presupuesto, notificando a varios futbolistas profesionales de alto rango que no serán considerados para la próxima temporada con el objetivo de recortar la masa salarial de forma drástica.
La nueva conducción azulgrana enfrenta el desafío de diseñar planes de pago urgentes y mesas de negociación con los acreedores para evitar sucesivas inhibiciones de la FIFA que impidan el normal desarrollo de la actividad deportiva, en lo que ya se cataloga como la crisis económica más compleja del Ciclón en el siglo XXI.






