La emotiva carta que Lionel Messi escribió tras la muerte de su padre Jorge sirvió como disparador para abordar una experiencia que, tarde o temprano, atraviesa a prácticamente todas las personas: el duelo por la pérdida de un ser querido.
La licenciada en Psicología Florencia Zambolín dialogó con A Primera Hora, por LV11, y explicó qué ocurre emocionalmente cuando un adulto pierde a su padre, cómo se transitan las diferentes etapas y en qué momento el dolor puede requerir acompañamiento profesional.
Uno de los primeros conceptos que dejó fue contundente: el duelo comienza realmente cuando la ausencia se vuelve concreta.
“Uno puede estar más preparado, puede tener más recursos, la cabeza puede acomodar un poco mejor esa ausencia, pero el duelo no se transita hasta que esa persona ya no está”, explicó.
“Ante el papá, uno es un niño”
La extensa despedida publicada por Messi mostró una faceta profundamente íntima del capitán argentino. En ella habló de su padre como guía, amigo, representante y compañero de toda su vida.
Zambolín explicó por qué una pérdida de este tipo puede resultar tan desestructurante incluso en una persona adulta.
“Ante el papá, uno es un niño. No importa que sea un adulto que trabaja y tiene su vida. Uno espera que ese papá esté, que lo cuide, que sea eterno, que acompañe”, señaló.
En el caso de Messi, la profesional remarcó el vínculo estrecho que mantuvo durante toda su carrera con Jorge.
La pérdida de esa figura protectora, explicó, puede generar una sensación de desorientación: “De repente quedarse sin esa persona que guiaba, que estaba, hace que uno pueda sentirse perdido”.
Las etapas del duelo no tienen un tiempo exacto
La psicóloga explicó que suele hablarse de diferentes momentos dentro del proceso: shock o negación, negociación, tristeza profunda y finalmente aceptación.
Sin embargo, aclaró que esas etapas no funcionan como un calendario rígido.
“Una etapa puede durar unos días y otra puede extenderse mucho más. Es muy singular el duelo”, sostuvo.
La mente, además, busca constantemente encontrar sentido a lo ocurrido.
Es allí donde aparecen pensamientos como “tenía que pasar así”, “por lo menos alcanzamos a vivir esto juntos” o “quizás él quería que sucediera de esta manera”.
Según Zambolín, esa búsqueda de explicaciones es una forma de ordenar internamente el dolor y recuperar cierta sensación de control.
En el caso de Messi, por ejemplo, su carta habla de haber alcanzado la final del Mundial y de haber intentado darle tiempo a su padre para que pudiera verlo jugar.
¿Cuánto tiempo dura un duelo?
Zambolín señaló que un duelo puede extenderse aproximadamente entre seis meses y un año, aunque nuevamente insistió en que no existe un plazo idéntico para todas las personas.
La aceptación no significa dejar de extrañar ni eliminar el dolor.
“Se vive con el dolor, pero puedo aceptar y hacer mi vida a pesar de esa ausencia”, explicó.
Ese es uno de los puntos fundamentales: aprender a reorganizar la vida sin quien formaba parte de las rutinas, decisiones y momentos cotidianos.
Cuándo el duelo necesita ayuda profesional
Uno de los aspectos que la psicóloga consideró especialmente importante fue distinguir entre un duelo esperable y un duelo que empieza a volverse patológico.
Es normal sentir tristeza, angustia, falta de ganas o atravesar momentos de retraimiento. Sin embargo, hay señales que requieren mayor atención.
Si después de un período prolongado la persona continúa sin poder retomar sus actividades, deja de comer, no puede dormir, presenta una apatía muy marcada o expresa pensamientos como “me tendría que haber ido con esa persona” o “quiero morir para estar con él”, es necesario intervenir.
“Hay que estar atentos a esos llamados, a esas palabras de un familiar, para poder ayudar”, explicó.
El duelo puede desencadenar una depresión, aunque la profesional aclaró que generalmente existen otros factores previos que funcionan como terreno predisponente.
El silencio también forma parte del proceso
Durante la entrevista también se analizó el hecho de que Messi haya esperado algunos días antes de publicar su carta.
Zambolín explicó que cada persona tiene sus propios tiempos para expresar el dolor y que actualmente las redes sociales se convirtieron en una nueva forma de ritualizar las pérdidas.
Antes podían existir avisos en los diarios, cartas o ceremonias más tradicionales. Hoy, muchas personas recurren a una publicación para despedirse y recibir acompañamiento.
“Que alguien diga ‘estoy con vos’, ‘te abrazo’ o recuerde algo lindo de esa persona también puede colaborar en el proceso de duelar”, expresó.
Los rituales ayudan a comprender la ausencia
Velatorios, funerales, despedidas, visitas al cementerio o reuniones familiares pueden resultar dolorosos, pero cumplen una función psicológica importante.
Son lo que Zambolín definió como rituales de paso, instancias que ayudan a la mente a comprender que ocurrió una pérdida definitiva.
La profesional llevó también esta explicación al caso de los niños y remarcó la importancia de no ocultarles la muerte de un familiar.
“Lo traumático es aquello que sucede abruptamente y no tiene palabras”, explicó.
Por eso recomendó explicar la situación con palabras claras y acordes a la edad, acompañar al niño y permitirle participar de algún ritual si así lo desea y está preparado.
El vínculo determina cómo se vive la pérdida
No existe una manera universal de transitar un duelo.
Perder a un padre, una pareja, un hermano o un amigo puede generar dolores diferentes y depende, además, de la historia construida con esa persona.
Incluso haber tenido una relación difícil o distante con alguien no significa necesariamente que su muerte vaya a resultar menos dolorosa.
La personalidad, los recursos emocionales, las circunstancias de la muerte y la calidad del vínculo influyen profundamente en la forma en que cada persona atraviesa la ausencia.
A partir de la carta de Messi, Zambolín dejó así una idea central: duelar no significa olvidar ni dejar de sentir dolor, sino aprender lentamente a construir una vida en la que esa persona ya no está físicamente.
Y cuando ese proceso se vuelve demasiado pesado para atravesarlo solo, pedir ayuda profesional puede convertirse en una parte fundamental de la recuperación.






