El embajador argentino en Brasil, Daniel Raimondi, dejará Brasilia este domingo y regresará a Buenos Aires, en medio de las tensiones diplomáticas entre los gobiernos de Javier Milei y Luiz Inácio Lula da Silva. La embajada argentina quedará temporalmente a cargo de María Emilia Cortés, jefa de la Cancillería, como encargada de negocios.
La salida de Raimondi se produce luego de una serie de cruces entre ambos gobiernos que también derivaron en el retiro de los respectivos representantes diplomáticos. El embajador brasileño en Buenos Aires, Julio Bitelli, permanece en Brasil luego de haber sido llamado a consultas.
Raimondi se reunirá con el canciller argentino
Antes de dejar Brasilia, Raimondi se reunirá con el canciller Pablo Quirno, según la información difundida por fuentes diplomáticas.
La salida del embajador no implica una ruptura formal de las relaciones entre ambos países. Tanto Raimondi como Bitelli mantienen sus credenciales y conservan su condición de embajadores extraordinarios y plenipotenciarios.
Esta situación permite que ambos diplomáticos puedan regresar eventualmente a sus puestos si se produce una recomposición de la relación bilateral.
Las embajadas continuarán funcionando sin sus embajadores
Pese a la ausencia de los máximos representantes diplomáticos, las embajadas de Argentina y Brasil continuarán operativas.
Sin embargo, la falta de los embajadores reduce los canales políticos de mayor jerarquía disponibles para abordar conflictos, acelerar negociaciones y coordinar asuntos de interés bilateral.
Según las expectativas mencionadas en el ámbito diplomático, la relación podría permanecer prácticamente congelada hasta las elecciones presidenciales de Brasil del 4 de octubre y, eventualmente, hasta una segunda vuelta prevista para el 25 de ese mes.
Brasil es el principal socio comercial de Argentina
La tensión diplomática se desarrolla entre dos países con una relación económica de gran relevancia. Brasil es el principal socio comercial de la Argentina y el intercambio bilateral alcanzó alrededor de US$31.000 millones durante 2025.
Entre los sectores que podrían verse afectados por el deterioro del vínculo se encuentran la industria automotriz y la minería.
También existe preocupación por el funcionamiento del Mercosur, debido a que el escenario político podría demorar decisiones administrativas y negociaciones entre ambos países.
La relación bilateral atraviesa una etapa de tensión
La salida de Raimondi profundiza un escenario en el que los canales diplomáticos de mayor nivel entre Argentina y Brasil quedaron reducidos.
Aunque no hubo expulsiones ni una ruptura formal de las relaciones, la ausencia simultánea de los embajadores refleja el deterioro del vínculo entre los gobiernos de Milei y Lula y deja las gestiones bilaterales en manos de representantes con rango inferior mientras persista la tensión política.






