Andrés Rodríguez, un joven de 23 años que trabajaba vendiendo churros y haciendo tareas de albañilería, estaba a punto de cumplir su sueño de estabilidad. Había conseguido un empleo formal en una fábrica de viguetas y planeaba construir su propia casa en el terreno de su abuela. Sin embargo, su proyecto de vida fue truncado brutalmente en la madrugada del sábado 4 de julio, cuando fue asesinado de 18 puñaladas en Presidente Derqui, Pilar.
Un crimen brutal y una familia que busca respuestas
El ataque ocurrió mientras Andrés se encontraba en la casa de su novia, Brenda López. Según el relato de los testigos y la reconstrucción familiar, tres hombres llegaron al lugar en una camioneta Ford EcoSport negra. Tras una breve discusión inicial, los agresores se retiraron, solo para regresar minutos después armados con cuchillos.
“Primero atacaron a José Luis (un hombre presente en el lugar), él salió corriendo. Mi hermano quedó solo y empezaron a apuñalarlo”, relató con dolor Belén, hermana de la víctima.
La familia de Andrés sostiene que el blanco del ataque era otra persona y que el joven fue una víctima casual. “Brenda nos dijo que el problema era con José Luis, no con Andrés. Mi hermano no tenía problemas con esa gente”, aseguró. No obstante, el abogado querellante, Luciano Martínez, indicó que el crimen contra Andrés fue “planificado y ejecutado con alevosía” y que aún no hay indicios probados de que haya sido un error de identidad.
Estado de la causa y denuncias de amenazas
La investigación, a cargo del fiscal Germán Camafreita de la UFI N°4 de Pilar, cuenta hasta el momento con dos detenidos: Emanuel “Negri” Rojas, señalado como el autor material, y Ernesto “Bocha” Martínez. Un tercer sospechoso, Eduardo “Kike” Rojas, continúa prófugo. En los allanamientos posteriores al crimen, la Policía logró secuestrar la camioneta utilizada en el ataque y las armas blancas presuntamente empleadas.
Mientras esperan que se dicte la prisión preventiva, la familia atraviesa un calvario adicional: están siendo intimidados. Según denunciaron, vehículos pasan por su domicilio durante la madrugada lanzando advertencias como “ya le va a caber a tu hermano”. Ante esta situación, el abogado Martínez solicitó asistencia al Municipio de Pilar para reforzar la seguridad y se instalaron cámaras de vigilancia en la vivienda.
“Queremos que se haga justicia”, sentenció Brenda, quien junto a la familia busca que los tres implicados paguen por el crimen que arrebató la vida de un joven que solo buscaba una oportunidad para progresar.






