El proyecto impulsado por Gianni Infantino para crear una filial comercial de la FIFA con participación de capital privado sumó un nuevo revés. La Confederación Asiática de Fútbol (AFC) anunció este viernes su rechazo a la iniciativa y se alineó con la postura ya expresada por la UEFA y la Concacaf, profundizando la crisis política que atraviesa el máximo organismo del fútbol mundial.
La entidad asiática, que reúne a 47 federaciones nacionales, manifestó su "profunda preocupación" por la propuesta de crear la FIFA Forward Enterprise (FFE), una sociedad valuada en 20.000 millones de dólares que tendría respaldo del inversor estadounidense Joshua Kushner.
Fuerte cuestionamiento a la conducción de la FIFA
En un comunicado difundido desde su sede en Kuala Lumpur, la AFC sostuvo que una iniciativa con semejante impacto económico, deportivo y estratégico no puede avanzar sin una consulta amplia y efectiva con las confederaciones continentales, las asociaciones miembro y el propio Consejo de la FIFA.
Además, consideró que la controversia generada por el proyecto dejó al descubierto "deficiencias fundamentales" en los mecanismos de consulta y en el sistema de gobernanza del organismo que preside Infantino.
"Jamás se debería haber llegado a esta situación", señaló la confederación, al advertir que la posibilidad de un boicot a futuras competiciones internacionales debe preocupar a todos los actores del fútbol.
Reclamo por mayor transparencia
La AFC también reclamó una revisión urgente del modelo de gobernanza de la FIFA y pidió que cualquier propuesta de alcance mundial sea debatida con mayor transparencia, participación y supervisión institucional.
"Una democracia significativa no se mide únicamente por la posibilidad de votar. Comienza con una gobernanza transparente, consultas oportunas, deliberaciones informadas y una participación genuina durante todo el proceso de toma de decisiones", expresó el organismo asiático.
Un proyecto cada vez más aislado
La postura de Asia se suma al rechazo que ya habían manifestado UEFA y Concacaf, que incluso advirtieron sobre la posibilidad de no participar en futuras competiciones organizadas por la FIFA si el proyecto continúa avanzando en los términos actuales.
Con el respaldo de tres de las principales confederaciones del planeta a la postura crítica, el plan de Infantino para abrir el negocio comercial de la FIFA a inversores privados quedó seriamente comprometido y abrió una de las mayores discusiones institucionales de los últimos años en el fútbol internacional.






