Una madrugada de conmoción y máxima alerta militar se vivió en la capital de Arabia Saudita luego de que se registraran potentes explosiones en las inmediaciones del Aeropuerto Internacional King Khalid, en Riad. El episodio derivó en un feroz incendio en un depósito de almacenamiento de la petrolera estatal Aramco, provocando densas columnas de humo negro visibles desde distintos puntos de la urbe.
El evento se desencadenó minutos después de que las autoridades del Reino enviaran una notificación de emergencia masiva a los teléfonos celulares de la población. El mensaje advertía sobre una “amenaza aérea hostil” e instaba a los ciudadanos a permanecer resguardados en sus hogares hasta nuevo aviso.
Poco más tarde, estampidos provocados por detonaciones y la activación de los sistemas de defensa antiaérea sacudieron el perímetro del aeropuerto.
Fuego en las instalaciones de Aramco y vuelos cancelados
Corresponsales internacionales presentes en el lugar confirmaron la reactivación de los protocolos de emergencia del complejo hidrocarburífero. Equipos de bomberos y brigadas de rescate trabajaron durante horas para sofocar las llamas en un tanque de combustible de la firma estatal.
Hasta el momento, el Ministerio de Defensa saudí no ha precisado de manera oficial si la infraestructura fue alcanzada por el impacto directo de un misil balístico o un dron suicida, o si los daños fueron causados por la caída de fragmentos tras una intercepción aérea.
Por su parte, el portal de monitoreo aeronáutico Flightradar24 reportó severas interrupciones operativas en el Aeropuerto King Khalid, con decenas de vuelos internacionales cancelados, demorados o desviados a terminales alternativas por motivos de seguridad.
Escalada en el conflicto regional
El incidente representa un salto cualitativo en la tensión de Oriente Medio, ya que las ofensivas con proyectiles atribuidas históricamente a los rebeldes hutíes de Yemen —respaldados por Irán— solían concentrarse en provincias del sur o en puertos del Mar Rojo. El alcance directo sobre las inmediaciones de la capital saudí coloca a la infraestructura energética del mayor exportador de crudo del mundo en zona de conflicto directo.






