La Justicia de Brasil agravó de manera formal la situación procesal de Eduardo Ignacio Murias, el santiagueño de 63 años que permanece tras las rejas en el estado de Minas Gerais bajo la acusación de haber incurrido en el delito de racismo. Las autoridades judiciales del vecino país resolvieron convertir su detención inicial en prisión preventiva de cumplimiento inmediato, mientras avanza la instrucción penal por el grave episodio registrado el pasado domingo en el tradicional tren turístico Maria Fumaça, el cual conecta los municipios de São João del-Rei y Tiradentes.
El incidente se desencadenó en pleno viaje cuando una mujer, que celebraba el cumpleaños de su hijo de 7 años junto a su núcleo familiar, fue alertada por otro pasajero del convoy acerca de que el ciudadano argentino se encontraba tomándole fotografías al menor sin ningún tipo de autorización. Al ser confrontado por la progenitora de la víctima, el implicado accedió a desbloquear su teléfono celular personal, dispositivo en el que la Policía Militar brasileña constató de manera flagrante la existencia de mensajes de texto con un severo e inequívoco contenido xenófobo y segregacionista.
De acuerdo con las actuaciones policiales labradas en el lugar, entre las transcripciones atribuidas al imputado a través de la aplicación de mensajería WhatsApp se detectaron frases como: “Al lado mío en el tren. Es negrito pero muy lindo, gorda. Lo puedo llevar de esclavo”. Asimismo, los peritos informáticos detectaron otras comunicaciones enviadas durante el trayecto que terminaron por complicar su panorama legal, entre las cuales figuraban afirmaciones tales como “Estoy pensando llevar un esclavo, hay muchos aquí” y “Puedo llevar una esclava para que cuide tus nietas”.
Ante la denuncia formal y la recolección de los elementos de prueba digitales, los efectivos de la fuerza de seguridad regional procedieron al arresto inmediato del sospechoso. Actualmente, Murias permanece alojado en una celda de la comisaría regional de São João del-Rei bajo el cargo de injuria racista. Es oportuno remarcar que la normativa penal de la República Federativa del Brasil sanciona con extrema severidad esta figura jurídica, estipulando penas de prisión efectiva que oscilan entre los dos y los cinco años de cárcel, revistiendo además el carácter de delito no excarcelable durante todo el proceso.






