En una entrevista con Nuevo Diario, la abogada brasileña Carla Junqueira, representante de Thelma Fardin, brindó detalles profundos sobre la condena a Juan Darthés por abuso sexual. Según la letrada, el eje central del juicio giró en torno a la interpretación del consentimiento, logrando un fallo que marca un precedente fundamental para la jurisprudencia de América Latina.
Junqueira explicó que la estrategia de la defensa intentó instalar la idea de que la ausencia de gritos o resistencia física implicaba una aceptación. Sin embargo, el tribunal desestimó este argumento. "Para configurar un abuso no es necesaria una violencia física explícita", remarcó la abogada, subrayando que el silencio o la parálisis de la víctima no deben ser interpretados jamás como un aval para el acto sexual.
El valor de la prueba y la perspectiva de género
La defensa técnica de Fardin introdujo estándares internacionales para la valoración de la prueba en delitos de integridad sexual. "En estos casos, la palabra de la víctima tiene un valor probatorio central", enfatizó Junqueira, destacando que el relato de la actriz fue consistente durante ocho años y estuvo respaldado por pericias oficiales y fiscales de tres países.
Por el contrario, la abogada señaló que la versión del acusado fue cambiando con el tiempo, careciendo de sustento frente a los informes psicológicos presentados. Asimismo, denunció la agresividad de las pericias iniciales, asegurando que Thelma Fardin fue sometida a un proceso de revictimización constante antes de lograr la sentencia condenatoria.
Régimen de condena y críticas al sistema
Sobre el cumplimiento de la pena, Junqueira detalló que Darthés deberá cumplir seis años de prisión en régimen semiabierto en Brasil. Esta modalidad le permite trabajar bajo supervisión durante el día, pero con la obligación de residir dentro de la unidad penal. A pesar del logro judicial, la letrada no ocultó su descontento con la escala de la pena impuesta por la justicia brasileña.
"Hay una permisividad patriarcal muy fuerte", sentenció al comparar la condena con otros delitos de menor impacto social. Para la abogada, el hecho de que un hombre de 46 años reciba apenas seis años por abusar de una adolescente de 16 refleja las desigualdades que persisten en los sistemas judiciales y la necesidad de continuar transformando la mirada institucional sobre la violencia de género.






