Hay edificios de Santiago del Estero que no solamente ocupan un lugar en la ciudad: guardan buena parte de su memoria. Uno de ellos es la Biblioteca Sarmiento, que atraviesa generaciones y conserva entre sus paredes libros, documentos y testimonios de diferentes momentos de la historia provincial.
Su presidente, Carlos Salido, visitó el estudio de LV11, Nuevo Diario y El Multistream en el Fórum y conversó con Actualidad Política durante la 16ª Feria Provincial e Internacional del Libro.
Entre historias del edificio, nuevas tecnologías y el futuro de las bibliotecas, apareció un dato que dimensiona su patrimonio: actualmente estiman que poseen alrededor de 60.000 volúmenes, aunque podrían ser más.
Una historia que comenzó en 1888
La Biblioteca Sarmiento tiene raíces que se remontan a 1888, cuando comenzó a funcionar a partir de una sociedad de socorro mutuo. Tres años después cambió su razón social y pasó a constituirse como Biblioteca Popular, manteniendo el mismo grupo impulsor.
El edificio que actualmente la identifica fue inaugurado en 1925, por lo que acaba de alcanzar 101 años.
Salido destacó además su enorme valor patrimonial y señaló que el inmueble posee reconocimiento como Monumento Histórico Nacional, Provincial y Municipal.
Su arquitectura todavía conserva elementos que sorprenden a quienes atraviesan sus puertas: techos de aproximadamente siete metros, detalles y materiales europeos, además de una escalera de fundición y barandas que, según relató Salido, fueron traídas de Inglaterra.
Una biblioteca popular que pertenece a sus socios
Durante la conversación, Salido hizo una aclaración sobre la naturaleza institucional del espacio.
La Sarmiento es una biblioteca popular de gestión privada y pertenece a sus socios, aunque su función está profundamente ligada a la comunidad santiagueña.
Ese carácter también supone desafíos económicos.
Como ejemplo, el presidente aseguró que actualmente la institución recibe una factura de luz cercana a los $670.000 mensuales, un costo que calificó como muy elevado para las posibilidades de la Biblioteca.
“El libro es insustituible”
Uno de los ejes centrales de la entrevista fue el lugar que conservan los libros y las bibliotecas en una época atravesada por celulares, internet e inteligencia artificial.
Salido no planteó una oposición entre ambos mundos.
Consideró que las nuevas tecnologías pueden funcionar como herramientas para acceder al conocimiento, pero remarcó la importancia de poder verificar la información y reivindicó la permanencia del libro.
“Yo creo que es insustituible el libro como tal, más allá de que las nuevas tecnologías vienen a sumar como una herramienta”, sostuvo.
En ese nuevo escenario, explicó que las bibliotecas también están atravesando un proceso de transformación.
Ya no son únicamente lugares donde buscar un ejemplar. También funcionan como espacios de estudio, concentración, encuentro y actividades culturales.
Por eso, uno de los objetivos de la actual conducción fue volver a abrir sus puertas mediante propuestas sociales, culturales, folclóricas, históricas y literarias.
Un patrimonio de más de 60.000 volúmenes
Cuando llegó la pregunta inevitable —cuántos libros guarda la Biblioteca Sarmiento—, la respuesta fue contundente.
“Aproximadamente 60.000”, indicó Salido.
Pero el número podría ser todavía mayor.
A partir de un convenio con la Universidad Nacional de Santiago del Estero, se está trabajando en la recuperación y revisión de material almacenado y catalogado, incluyendo cajas cuyo contenido todavía está siendo redescubierto.
Ese proceso comenzó a sacar nuevamente a la luz documentos de enorme valor histórico.
Una joya de 1773
Entre los materiales que la institución llevó a la Feria hay uno particularmente llamativo.
Se trata de un tomo original de la tercera edición de las Leyes de Indias, fechado en 1773.
Es decir, un ejemplar que supera los 250 años de antigüedad y forma parte del patrimonio que la Biblioteca conserva.
La tarea conjunta con la UNSE también permitió reencontrarse con otros documentos históricos que permanecían dentro del archivo de la institución.
Cuando Borges pasó por la Biblioteca Sarmiento
La charla dejó además otra historia vinculada con uno de los grandes nombres de la literatura argentina.
Según relató Salido, Jorge Luis Borges pasó por la Biblioteca Sarmiento durante la década de 1940.
La institución conserva documentación relacionada con aquella visita que fue recuperada durante los trabajos realizados junto a la universidad.
Salido contó que existen escritos vinculados con quien gestionó aquella llegada de Borges, donde incluso se hacía referencia al entonces joven escritor y a su viaje acompañado por su madre.
Una historia que también es personal
Para Carlos Salido, la relación con la Biblioteca excede su actual función como presidente.
Contó que aprendió a tocar la guitarra allí en 1986, que es socio desde 2003 y que integrantes de su propia familia formaron parte de distintas comisiones directivas.
Esa experiencia le permitió recordar una costumbre compartida por muchas generaciones: ir a estudiar durante la siesta y permanecer hasta la noche, utilizando los textos disponibles y recibiendo la orientación de los bibliotecarios.
Por eso, sostuvo que las nuevas tecnologías no tienen por qué entrar en conflicto con ese legado.
La Biblioteca Sarmiento busca precisamente hacer convivir ambos tiempos: preservar aquello que construyó durante más de un siglo y, al mismo tiempo, reinventarse para que las nuevas generaciones vuelvan a encontrar razones para atravesar sus puertas.
La Sarmiento también se muestra en la Feria
Durante estos días, parte de esa historia salió de su tradicional edificio para instalarse en la Feria del Libro.
Salido explicó que la institución continúa brindando habitualmente su servicio gratuito y que solamente permanece cerrada durante los días hábiles en los que participa de la Feria, precisamente para mostrar su patrimonio y poner su historia a disposición de la comunidad.
Su visita a Actualidad Política terminó así convirtiéndose en un recorrido entre pasado y presente: desde un ejemplar de 1773 y el paso de Borges por Santiago hasta una biblioteca que, con más de 60.000 volúmenes, sigue buscando su lugar en tiempos de celulares e inteligencia artificial.






