Dejado atrás un mes en el que la agenda pública quedó absorbida por el desempeño de la Selección argentina y la derrota frente a España en la final, el Ejecutivo se prepara para afrontar una segunda mitad del año marcada por tensiones políticas y discusiones sobre el armado de cara a 2027. En la Casa Rosada admiten que las últimas semanas se vieron alteradas por los coletazos del caso Adorni y el torneo futbolístico, postergando definiciones que ahora el oficialismo intentará recuperar.
Prioridades legislativas y mesa política
Para evitar nuevos tropiezos en el Parlamento y mejorar la coordinación con los bloques aliados y las provincias, la semana pasada el Ejecutivo reunió a su mesa política con el fin de ordenar el cronograma del segundo semestre. Sobre la mesa figuran iniciativas consideradas centrales:
La reforma de la Carta Orgánica del Banco Central.
Los cambios en el régimen de Zonas Frías.
Las modificaciones a la ley de Inocencia Fiscal.
El proyecto sobre la Inviolabilidad de la Propiedad Privada, cuyo tratamiento se postergó por la falta de apoyos en el Senado.
Un nuevo paquete de desregulaciones elaborado por Federico Sturzenegger.
En paralelo, dentro del oficialismo comenzó a instalarse con fuerza el debate sobre la construcción política que deberá sostener una eventual candidatura de Javier Milei a la reelección en 2027. Conviven allí dos miradas: un sector que prioriza la consolidación territorial de La Libertad Avanza y otro que sostiene que el principal activo debe ser la gestión económica.
Gira internacional y balance futbolístico incómodo
En simultáneo, Javier Milei retomará una intensa agenda internacional que incluirá una gira regional de alto contenido político. Viajará a Brasil para respaldar la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro, asistirá a las asunciones de Keiko Fujimori en Perú y de Abelardo de la Espriella en Colombia, mantendrá una bilateral con Daniel Noboa en Ecuador y visitará Catamarca en agosto para recorrer una planta de carbonato de litio junto a Raúl Jalil.
Por otro lado, el balance político del Mundial resultó incómodo para la administración nacional, marcada por tensiones con la AFA y Claudio Tapia, gestos hacia Donald Trump, la polémica por las banderas de Malvinas y el frustrado anuncio de un feriado nacional tras la derrota en la final. Con la atención nuevamente en la gestión, en Balcarce 50 saben que es momento de dejar atrás el clima futbolero para enfocarse en la exigente agenda legislativa.






