El vestuario del representante santiagueño en la elite del básquetbol nacional exhibió una mezcla justa de satisfacción y mesura extrema. Luego de sellar una sólida victoria por 91 a 78 sobre Boca Juniors, la plantilla de la Asociación Atlética Quimsa comenzó a planificar de manera inmediata la continuidad de una serie semifinal extenuante, donde la localía santiaguina cumplió un rol determinante para revalidar credenciales.
Los protagonistas del conjunto santiagueño pasaron por los micrófonos de la prensa para desglosar el rendimiento colectivo. Tanto el estratega técnico como el conductor en cancha coincidieron en que la inteligencia táctica para neutralizar el poderío físico del conjunto de la ribera bonaerense fue el pilar fundamental sobre el cual se edificó el valioso triunfo en el parqué del centro capitalino.
Presión compartida y el control de la zona pintada
El base cordobés Diego Figueredo se mostró sumamente conforme con el desempeño de la primera línea de contención perimetral, factor que impidió las transiciones rápidas del oponente. El exjugador de Riachuelo hizo hincapié en el esfuerzo realizado bajo los tableros y analizó el escenario de alta presión ambiental que les espera de cara al próximo juego en Buenos Aires:
“Estamos contentos por el resultado, porque hicimos un buen trabajo defensivo como el primer partido dejando al rival debajo de 80 puntos. En ataque todo fluye, marcamos el ritmo desde la defensa. Nos enfrentamos a un rival que tiene puntos en todas las posiciones, cuentan con Agustín Cáffaro que nos lleva a ponerle atención a la zona pintada, por eso nuestra serie tiene que ser defensiva. El lunes nos vamos a encontrar con una cancha explotada pero sabemos que la presión será para los dos equipos”, argumentó el conductor de la Fusión.
La inteligencia para manejar ritmos ante el desgaste
A su turno, el director técnico tucumano Lucas Victoriano ponderó la madurez de sus basquetbolistas para contrarrestar la propuesta defensiva de Boca. El entrenador valoró el mérito de haber vulnerado con fluidez el esquema adverso anotando 91 unidades y rescató el valor de mantener el liderazgo emocional del partido en los momentos de mayor paridad en el juego.
Asimismo, el exconductor de Instituto de Córdoba desestimó cualquier tipo de merma física producto de la seguidilla de partidos acumulados en las fases previas del torneo: “Venimos de una serie muy física ante Instituto, pero no se notó en estos juegos ese desgaste, ahora buscaremos recuperarnos y seguir con la misma mentalidad porque muchas veces uno está cansado, pero la cabeza empuja. Nuestra ilusión, nuestro hambre nos lleva y los jugadores están concentrados”, concluyó con firmeza el director técnico.






