Una profunda consternación y preocupación se instaló en la comunidad de la ciudad de Selva, en el departamento Rivadavia, tras radicarse una denuncia por el supuesto delito de abuso sexual en perjuicio de un niño de apenas dos años de edad. El caso, que ya se encuentra bajo una rigurosa investigación judicial, salió a la luz a partir de los controles de higiene cotidianos que realizaba la progenitora del menor.
Según precisaron fuentes policiales y judiciales ligadas al legajo, la madre del niño advirtió con alarma la presencia de pequeñas verrugas y protuberancias en la zona genital de su hijo. Ante el total desconocimiento de las causas que originaron la afección dérmica y movilizada por una profunda preocupación, la mujer trasladó de inmediato al pequeño hasta el hospital de la localidad de Selva para recibir asistencia profesional.
Alerta médica y diagnóstico definitivo en la vecina provincia
En el centro asistencial santiagueño, el paciente fue examinado exhaustivamente por una de las profesionales de la salud de guardia. Tras observar las características de las lesiones, la médica le solicitó formalmente a la madre que realizara la denuncia por el supuesto delito de abuso sexual. Asimismo, la doctora indicó la necesidad urgente de someter al menor a un análisis clínico específico para corroborar si las verrugas eran la consecuencia directa de una enfermedad de transmisión sexual (ETS).
Debido a la falta coyuntural de los materiales reactivos e insumos necesarios para concretar dicha prueba compleja en el nosocomio local, se dispuso originalmente la derivación del paciente a un centro de mayor complejidad en la ciudad Capital. Sin embargo, evaluar el largo viaje de casi 330 kilómetros que separan a Selva de la ciudad de Santiago del Estero llevó a la madre a tomar una determinación más práctica: optó por cruzar el límite provincial y trasladar al niño hasta el hospital de la ciudad de Ceres, en la provincia de Santa Fe, ubicado a tan solo 17 kilómetros de su residencia. En el nosocomio santafesino se materializó el análisis clínico de laboratorio, cuyo resultado arrojó positivo, confirmando de manera fehaciente que el niño había contraído una ETS y ratificando las sospechas iniciales de la médica santiagueña.
Intervención judicial y medidas procesales urgentes
Con el informe médico e instrumental en sus manos, la mujer se presentó ante la Comisaría Comunitaria Nº 34 de Selva para formalizar la denuncia penal por el supuesto ultraje. En su declaración testimonial, la madre expuso con angustia que "no sospecha de ninguna persona" en particular de su entorno familiar o vecinal. Detalló que en cada oportunidad que ella debe ausentarse por razones de fuerza mayor, "el menor queda al cuidado de la abuela materna". Mencionó además que el círculo cercano está compuesto mayoritariamente por amistades mujeres, que el menor siempre está cerca de su madre o su abuela y acotó que, dada su corta edad, "el menor habla muy poco".
Al tomar conocimiento de la gravedad del cuadro, el hecho generó la inmediata intervención de la Dra. Florencia Garzón, representante de la Unidad Fiscal de la circunscripción Añatuya. La fiscal de la causa dispuso una serie de medidas procesales y urgentes con el objetivo de resguardar el interés superior del niño y avanzar en el esclarecimiento del hecho. Entre las directivas impartidas a las fuerzas de seguridad y sanitarias, se ordenó un exhaustivo examen médico forense a cargo del cuerpo profesional del Poder Judicial y la realización de una entrevista psicológica adaptada a su corta edad, buscando obtener la mayor cantidad de precisiones que permitan identificar a los responsables de este repudiable suceso.







