La crisis política e institucional en torno al Jefe de Gabinete de la Nación, Manuel Adorni, sumó un capítulo de altísima tensión que expuso severas e inesperadas contradicciones en la cúpula de La Libertad Avanza (LLA). A los pocos minutos de que la titular de la bancada oficialista en el Senado, Patricia Bullrich, asegurara públicamente que el funcionario no asistiría a la Cámara Alta el próximo 2 de julio, el propio Adorni la desautorizó de forma tajante y ratificó su total predisposición para presentarse ante los legisladores.
El cruce público entre Bullrich y el Jefe de Gabinete
Tras una jornada de frenéticas negociaciones parlamentarias orientadas a desactivar la embestida opositora, la senadora nacional se había referido al pedido de interpelación por presunto enriquecimiento ilícito y lavado de activos que pesa sobre el vocero: "El kirchnerismo ha presentado un pedido de interpelación y, al no tener dictamen, se necesitan los dos tercios de los votos" explicó, llevando tranquilidad al Gobierno al confirmar que la oposición no reunía ese número.
Sin embargo, al ser consultada sobre si Adorni cumpliría con su informe constitucional de gestión pautado para la semana entrante, Bullrich sorprendió al revelar: "En principio hemos decidido que no venga porque no tiene demasiado sentido. No se han recibido preguntas por escrito, así que esta es la idea. Lo hablé ayer tanto con Karina (Milei) como con la gente de Jefatura de Gabinete".
La respuesta del aludido no se hizo esperar y expuso la falta de sintonía fina en el bloque. A través de su cuenta oficial en la plataforma X (ex Twitter), el Jefe de Gabinete tomó una evidente distancia de la senadora y sentenció: "Estoy a disposición para presentarme el día 2 de julio próximo al Honorable Senado de la Nación para brindar el informe de gestión como marca la Constitución Nacional. Fin". Ni el desarrollo del Mundial 2026 ha logrado apaciguar el escándalo patrimonial del funcionario, cuyas declaraciones juradas siguen bajo la estricta lupa de la Justicia Federal y del Congreso.
Estrategia y fracaso del quórum en la Cámara de Diputados
En paralelo al frente abierto en el Senado, el oficialismo logró anotarse un importante triunfo político en la Cámara de Diputados, donde consiguió hacer fracasar la sesión especial convocada por la oposición para forzar la interpelación y avanzar hacia una moción de censura contra Adorni.
A las 14:31 horas, al vencerse los plazos reglamentarios de tolerancia, el presidente de la Cámara Baja, Martín Menem, dio por caída la actividad. En las bancas del recinto se contabilizaron apenas 117 diputados, doce menos de los 129 requeridos para habilitar formalmente el debate legislativo.
La desactivación de la sesión se consolidó luego de que la conducción de LLA acordara con las bancadas aliadas abrir formalmente el próximo 30 de junio la comisión de Asuntos Constitucionales, comprometiéndose a analizar allí los seis expedientes vinculados a las finanzas del ministro. Con esta maniobra, el oficialismo evitó que la oposición pudiera emplazar a las comisiones, fijar plazos acelerados y retener el control político de los tiempos parlamentarios.
Ausencias clave y duros reproches en minoría
En las sillas de los presentes se ubicaron la estructura casi total de Unión por la Patria, los cuatro legisladores del Frente de Izquierda, representantes de la Coalición Cívica, un sector de Provincias Unidas, y figuras individuales como Miguel Ángel Pichetto, Marcela Pagano y la radical Karina Banfi. En contraste, el vacío reglamentario estuvo garantizado por la ausencia en bloque de los diputados del PRO, la UCR, el MID e Innovación Federal, sumado al faltazo de los legisladores santafesinos que responden de forma directa al gobernador Maximiliano Pullaro.
Tras la caída de la convocatoria, los bloques opositores hicieron uso de las expresiones en minoría para lanzar durísimos dardos contra los sectores "dialoguistas" ausentes. El diputado de izquierda, Nicolás del Caño, acusó a dichos bloques de "proteger corporativamente" al funcionario, mientras que el santafesino Germán Martínez (UP) lamentó la falta de coherencia de los espacios que "cuestionan a Adorni en los canales de televisión pero se esconden a la hora de dar la cara en el recinto", advirtiendo que estas actitudes dañan severamente la credibilidad del Congreso ante la sociedad. Finalmente, el radical Pablo Juliano apuntó directamente contra sus correligionarios ausentes y denunció una clara maniobra de encubrimiento político por parte de la Casa Rosada.






