Analistas económicos encendieron las alarmas sobre el riesgo latente de que la Argentina ingrese en una recesión técnica. Luego del derrumbe mensual del 2,9% desestacionalizado en el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) durante julio, diversas consultoras advirtieron que la contracción del Producto Bruto Interno (PBI) en el segundo trimestre deja al país al borde de encadenar dos períodos seguidos en terreno negativo.

El rezago en sectores clave como la industria, el comercio y la construcción profundiza las dudas sobre la velocidad de una recuperación. Mientras que actividades como el agro, la energía y la minería muestran dinamismo, la debilidad del consumo interno y del empleo manufacturero restringe la capacidad de la actividad para cerrar el tercer trimestre en terreno positivo.
Ante este panorama, el Ministerio de Economía puso en marcha un paquete de iniciativas focalizadas en el financiamiento privado y la obra pública. Las medidas incluyen la flexibilización de créditos bancarios en dólares para empresas constructoras, el destape de $2 billones del FGS para hipotecas y la articulación de proveedores locales con grandes proyectos de inversión.






