La distribución de asistencia alimentaria en la Franja de Gaza quedó al borde de la parálisis total tras un grave incidente armado. Según denunciaron la Asociación de Empresas de Transporte local y múltiples testigos directos, un soldado israelí mató de un disparo en la cabeza a Ahmad Esleem, un camionero palestino de 30 años que transportaba insumos de la organización benéfica World Central Kitchen (WCK). El hecho, calificado por las entidades civiles como una "ejecución sumaria", tuvo lugar en el corredor de Filadelfia, el estratégico paso militar ubicado en el extremo sur del enclave.
De acuerdo con el relato de los conductores que integraban el convoy de cuatro vehículos, la marcha se detuvo debido a un desperfecto mecánico en una de las unidades. Tras aguardar la correspondiente autorización de seguridad coordinada con el Programa Mundial de Alimentos de la ONU, una patrulla de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) abordó a los trabajadores. Los testigos aseguraron que los uniformados obligaron a los civiles a desnudarse bajo el sol y que, en el momento en que Esleem levantó sus manos en señal de rendición, un efectivo le efectuó un disparo a quemarropa con un fusil M16, provocándole la muerte de forma instantánea.
Versión contrapuesta de las FDI y la amenaza de un paro de transportistas
En la escala de prioridades de la investigación, la cúpula de las FDI ofreció una reconstrucción oficial divergente sobre las causales del deceso. Un portavoz militar argumentó que las tropas identificaron a los conductores fuera de los vehículos contraviniendo los protocolos de seguridad de la zona y que, en paralelo, el chofer de otra unidad corrió hacia los soldados de forma imprevista. Según la postura del ejército, los uniformados activaron el protocolo de detención de sospechosos y abrieron fuego tras "percibir una amenaza inmediata", asegurando que le brindaron primeros auxilios antes de coordinar su traslado sanitario con la Cruz Roja.
"Fue el asesinato deliberado de un civil que cumplió todas las instrucciones. Llevaba su chaleco reflectante naranja y contaba con la autorización aprobada por las propias FDI", sentenció Jihad Esleem, directivo de la Asociación de Empresas de Transporte.
La gravedad del ataque generó una ola de renuncias masivas entre las empresas contratistas privadas y motivó la convocatoria a una reunión de urgencia de la junta directiva de transportistas para este viernes, donde se debatirá la suspensión por tiempo indeterminado de todas las operaciones de carga en el paso fronterizo de Kerem Shalom. El sindicato remarcó que los choferes enfrentan un clima de hostilidad diario que incluye maltratos físicos y presiones de contrabando por parte de facciones locales, sumándose este trágico desenlace a los antecedentes de abril de 2024, cuando un bombardeo israelí sobre un convoy de WCK causó la muerte de siete trabajadores humanitarios internacionales.






