En una emotiva y profunda entrevista con los estudios de Radio LV11, la deportista santiagueña Cristina "La Leona" Borges, integrante de la Selección Nacional de Kickboxing, compartió su trayectoria, sus conquistas internacionales y su historia de superación personal a través de las artes marciales. Con diez años de carrera en la disciplina y tras haber conquistado recientemente el título argentino en La Banda, la atleta se prepara para representar nuevamente a Santiago del Estero y al país el próximo 4 y 5 de diciembre en la localidad tucumana de Concepción, donde competirá en las modalidades Kickboxing y K-1: "Voy preparada para las dos modalidades porque siempre hay una sorpresa que te quiere poner una travita. Voy bien confortable y bien fuerte", remarcó.
Tres veces campeona mundial en Sao Paulo, Brasil, y portadora de ocho cinturones de campeonato, Borges relató los sacrificios que afrontó para consolidar su perfil competitivo y la emoción que siente al vestir los colores patrios: "La primera vez que me han convocado para ir a San Pablo, antes de entrar al gym, me he largado a llorar con tan solo que me digan 'Argentina, la Leona Borges'. Para mí es una emoción tremenda poder representar a nuestra bandera". Durante la charla, repasó los orígenes de su apodo —surgido por su signo zodiacal al aceptar un combate con marcada diferencia de peso— y detalló su exigente rutina diaria dividida en tres turnos: atletismo a la siesta y dos bloques de entrenamiento técnico por la tarde y noche junto a su preparador y pareja. Asimismo, hizo hincapié en su fe antes de subir al cuadrilátero: "Soy muy devota de San Esteban, una semana antes de cada viaje corro todos los días desde mi casa hasta el santuario, que son como 18 kilómetros, pidiéndole que nos cuide y nos proteja. Siempre Dios ante nada".
Más allá de sus logros deportivos, la luchadora abrió su corazón al reflexionar sobre la transformación personal que le brindó el deporte, recordando los momentos más difíciles de su juventud: "El kickboxing me ha salvado la vida y me ha sacado de un camino oscuro. Antes tenía una vida de salir a tomar y fumar; lo que trabajaba lo consumía en los fines de semana. Esta disciplina me salvó a mí y a mi familia", confesó con firmeza. En ese sentido, destacó la iniciativa que impulsa en su gimnasio del barrio Francisco de Aguirre (calle Sarmiento), donde junto a su equipo brindan clases gratuitas a jóvenes de bajos recursos: "Queremos sacar a los chicos de la calle y darles una mejor estabilidad. Qué mejor que en el gimnasio, y si tenés enojo, te lo sacás en una bolsa con un par de guantes".






