En un encuentro cargado de simbolismo y pragmatismo económico, los presidentes Donald Trump y Xi Jinping se reunieron este jueves en Beijing durante dos horas y 15 minutos. La cita, la primera cara a cara desde octubre, buscó bajar las tensiones comerciales y establecer una hoja de ruta común frente a la inestabilidad global generada por conflictos en Medio Oriente.
La jornada inició con una imponente ceremonia en el Gran Salón del Pueblo, donde ambos mandatarios exhibieron una sintonía personal que Trump calificó de "fantástica". "Deberíamos ser compañeros, no rivales", sostuvo Xi, mientras que el presidente estadounidense se refirió al líder chino como un "gran líder" y un "amigo", asegurando que Estados Unidos está deseoso de profundizar los negocios con el gigante asiático.
La diplomacia de los negocios
Un punto destacado de la cumbre fue la participación de una delegación empresarial de élite que acompañó a Trump. Entre los asistentes se encontraban figuras como Elon Musk (Tesla), Tim Cook (Apple) y Jensen Huang (Nvidia). El mandatario norteamericano subrayó que invitó personalmente a los "número uno" de las 30 empresas más importantes del mundo para garantizar un comercio totalmente recíproco.
Por su parte, Xi Jinping prometió a los ejecutivos que China se abrirá aún más al mercado externo, ofreciendo perspectivas prometedoras para las inversiones estadounidenses en territorio asiático.
La advertencia por Taiwán
Pese al clima de cordialidad, la tensión política no estuvo ausente. El presidente chino fue tajante respecto a la situación de Taiwán, territorio que Beijing reclama como propio. "Es el tema más importante. Si se maneja mal, las dos naciones podrían chocar o incluso entrar en conflicto", advirtió Xi, según la cadena estatal CCTV.
Mientras tanto, desde la isla de Taiwán emitieron un comunicado asegurando que Estados Unidos mantiene su "apoyo claro y firme" a su sistema democrático, lo que marca el límite de la distensión lograda en esta visita.
La histórica jornada concluyó con una cena de Estado donde Xi cerró su discurso con una frase contundente: "Las relaciones entre Estados Unidos y China son las más importantes del mundo". Como gesto de reciprocidad, Trump invitó formalmente a su par chino a visitar Washington en el corto plazo.






