La semifinal del Mundial 2026 entre Argentina e Inglaterra reaviva las tensiones históricas, pero en el terreno económico, el vínculo entre ambas naciones parece pertenecer a otra era. Hace exactamente un siglo, en 1925, el Reino Unido era el motor del comercio exterior argentino, recibiendo el 24% de nuestras exportaciones y proveyendo el 25,3% de nuestras importaciones. Hoy, ese protagonismo ha quedado reducido a una mínima expresión: apenas el 0,7% de nuestro intercambio comercial actual involucra al Reino Unido.
Un retroceso histórico
Según datos del INDEC, ninguna otra potencia ha perdido tanto peso en la economía argentina. El especialista Daniel Schteingart, de la Fundación Fundar, destaca que la caída fue progresiva: tras demandar hasta el 40% de los envíos argentinos en la década del 40, su importancia se desplomó tras la Segunda Guerra Mundial. Para 1981, antes del conflicto de Malvinas, ya solo representaba un 2%.
Este desplazamiento del mapa comercial fue absorbido por nuevos actores globales:
Destinos de exportación: Brasil, China, Vietnam, India e Indonesia han ganado terreno, consolidando el auge de Asia y la importancia del MERCOSUR.
Origen de importaciones: China y Brasil lideran ahora las compras, mientras que potencias industriales tradicionales como Francia, Italia, Alemania y EE.UU. han cedido protagonismo ante países en desarrollo.
Raíces de una relación compleja
El vínculo, que comenzó con la dependencia financiera tras el préstamo de la banca Baring Brothers en 1824 y se consolidó con el modelo agroexportador y los ferrocarriles, estuvo marcado por hitos de desigualdad. El Pacto Roca-Runciman de 1933 es el ejemplo más recordado: un acuerdo de tintes coloniales que beneficiaba a los productos ingleses a costa de la industria local, detonando denuncias de corrupción y escándalos políticos en el Congreso argentino.
El factor Malvinas y los recursos usurpados
Más allá del comercio internacional, la relación económica está atravesada por el control ilegítimo de los recursos naturales en las Islas Malvinas. Un informe de la Universidad de San Martín (UNSAM) advierte que, desde 1982, la pesca ha sido el pilar económico de las islas bajo control británico.
El escenario podría volverse aún más crítico tras la aprobación, a fines de 2025, del proyecto Sea Lion, el mayor descubrimiento de hidrocarburos en la Cuenca Norte de Malvinas. La posible explotación petrolera no solo transformaría la estructura económica del archipiélago, sino que añadiría una nueva y compleja dimensión geopolítica a la disputa de soberanía por los recursos del Atlántico Sur.






