Por Ariel Sequeira
Llega de inquietud a una parte de la sociedad argentina los efectos del ajuste impuesto por Milei que impacta contra los jubilados. La Federación Sindical de Profesionales de la Salud de la República Argentina -Fesprosa-, denunció que en 2024 habrían muerto unos 21.276 jubilados más de la media normal para ese sector etario. Para la entidad profesional esos datos estarían exponiendo un marcado exceso de mortalidad entre los abuelos en el país. La cifra de marras se elevaría por encima de los estándares para esa población.
El aumento de estas muertes podría estar ligado al deterioro de las condiciones de vida y las restricciones en el acceso a la salud que sufren los ancianos en la actualidad. La información dada a conocer por la Fesprosa, a través de Data Gremial, señaló como causante de esta grave situación a los magros haberes jubilatorios y a los recortes en distintos servicios e insumos, como por ejemplo los medicamentos del PAMI, que desde hace dos años, aquellos que eran entregados con el 100 por ciento de descuento, en la actualidad solo cubren el 40 por ciento en el peor de los casos. Las defunciones o decesos, reconocerían como causa una serie de enfermedades que estarían vinculadas con la interrupción de los tratamientos, todo esto agravado porque estas patologías serían crónicas. Los ejemplos más notorios en estos casos serían las enfermedades respiratorias, las patologías cardíacas y sus derivaciones cerebrovasculares. Con ese análisis, el drama de los adultos mayores se sustentaría en los magros haberes, la falta de remedios o inalcanzables para los presupuestos más exiguos, algunos incluso deberían elegir qué remedios comprar en detrimento de otros. A esto se sumaría la cuestionable atención que estarían recibiendo los abuelos, léase turnos extendidos en el tiempo, insumos que no serían autorizados para tratamientos más delicados.
A priori podría concluirse que se trata de una fatalidad ajena a toda responsabilidad humana. Si esto fuera así, este hecho colisionaría con las estadísticas demográficas, que aseguran que la humanidad ha ganado más años de vida en el contexto social. Longevidad, que los hombres y mujeres vivan más años, no se estaría dando con el impacto esperado en el país y al parecer todo estaría conectado a las decisiones políticas de quienes gobiernan en el presente.
Mediáticamente, las especulaciones más arriesgadas aseguran que hoy los abuelos deberían optar entre comer o comprar sus remedios. Indudablemente esta es a todas una apreciación muy temeraria, pero y si fuera verdad… Todas estas cifras que se exponen serían datos oficiales, al menos es lo que señala la Fesprosa, que tendrían como raíz datos aportados por el propio Ministerio de Salud de la Nación.
Desde la organización gremial pusieron en tela de juicio el estado del sistema sanitario. Algunos hablan hoy de falta de profesionales, recortes del gobierno nacional sobre el área de Salud, cabe señalar todas las acciones volcadas contra los discapacitados en el país desde que asumió Milei. Lo más preocupante sin embargo sería la inexorable saturación de los hospitales, dado que la salud pública sería mucho más eficaz que las obras sociales que comenzarían a restringir sus servicios o bien a cobrar los llamados “plus”, en determinadas prácticas.
Tanto la CGT como la CTA dieron a conocer que marcharán con los jubilados y pensionados, para reclamar por la restitución de las partidas para los hospitales, la contratación de más recursos humanos que darían abasto por el incremento de la demanda en los dispensarios públicos. También se pedirá que se restituyan medicamentos con descuentos que los hagan más accesibles.






