Cada 20 de junio, la República Argentina se paraliza para conmemorar el Día de la Bandera, una de las fechas soberanas más importantes del calendario civil y escolar. La jornada está destinada a rescatar la figura y el pensamiento de Manuel Belgrano, abogado, economista, periodista y militar que se consagró como uno de los padres fundadores de la patria durante el proceso emancipador de principios del siglo XIX.
El motivo de la fecha: un homenaje a la inmortalidad
A diferencia de otras insignias mundiales cuyas celebraciones coinciden con el día de su diseño o confección, la normativa argentina fijó la fecha en correspondencia directa con el fallecimiento de su creador. Belgrano murió el 20 de junio de 1820 en Buenos Aires, sumido en la pobreza y el olvido institucional en medio de las guerras civiles de la época.
La conmemoración oficial quedó establecida por ley en el año 1938, bajo la presidencia de Roberto M. Ortiz. Con esta declaración, el Estado buscó reivindicar no solo el paño celeste y blanco, sino también los valores éticos de austeridad, educación pública e igualdad social que el prócer defendió a lo largo de su vida pública.
Las orillas del Paraná y el nacimiento del símbolo patrio
La historia de la bandera comenzó a gestarse en plena lucha revolucionaria. En 1812, ante la necesidad de distinguir a las tropas propias de las fuerzas realistas y motivar el espíritu de los soldados, Belgrano diseñó una escarapela y, posteriormente, una bandera inspirada en los colores de la Casa de Borbón (utilizados por la junta criolla para declarar la continuidad jurídica del rey depuesto).
Primer izamiento: Ocurrió el 27 de febrero de 1812 en la actual ciudad de Rosario, Santa Fe.
Baterías de defensa: La presentación formal se hizo frente a las guarniciones militares denominadas Libertad e Independencia.
Oficialización: Aunque el Primer Triunvirato rechazó el uso de la enseña en un primer momento por cuestiones diplomáticas, el Congreso de Tucumán la ratificó legalmente en 1816 y sumó el Sol de Mayo en 1818 para las versiones de uso militar y oficial.
Rosario como el altar de la identidad nacional
La ciudad de Rosario se consolida anualmente como el epicentro absoluto de los homenajes. En las inmediaciones de la costa donde se izó el pabellón por primera vez, se erige el imponente Monumento Nacional a la Bandera, inaugurado formalmente en 1957.
Cada año, el complejo arquitectónico recibe a las máximas autoridades políticas y a delegaciones escolares de todo el país para la tradicional ceremonia de Promesa de Lealtad a la Bandera, un acto donde miles de estudiantes de cuarto grado reafirman su compromiso cívico y democrático con el porvenir de la nación.






