Este sábado 7 de noviembre se celebra en toda la Argentina el Día del Canillita, una fecha dedicada a reconocer a los trabajadores que, desde hace generaciones, se encargan de acercar diarios y revistas a los lectores. La conmemoración tiene una historia particular, vinculada con el dramaturgo uruguayo Florencio Sánchez, quien popularizó el nombre con el que todavía se identifica a los vendedores de periódicos.
Aunque el oficio atravesó numerosas transformaciones con el avance de la tecnología y los cambios en los hábitos de consumo, los canillitas continúan formando parte de la vida cotidiana de numerosas ciudades argentinas.
Durante décadas, los vendedores de diarios fueron protagonistas de las primeras horas de cada jornada, cuando las noticias comenzaban a circular a través de los ejemplares impresos que llegaban a las calles, los barrios y los hogares.
La celebración del 7 de noviembre busca mantener vigente ese reconocimiento y recordar una actividad estrechamente relacionada con la historia del periodismo nacional.
Por qué el Día del Canillita se celebra cada 7 de noviembre
La elección de esta fecha está relacionada con el fallecimiento de Florencio Sánchez, escritor, periodista y dramaturgo uruguayo que murió el 7 de noviembre de 1910, en Milán, Italia.
El autor tenía apenas 35 años cuando perdió la vida a causa de la tuberculosis, pero dejó una importante producción teatral que alcanzó gran reconocimiento en el Río de la Plata.
Entre sus obras se encuentra Canillita, un sainete presentado en 1903 que retrataba la vida de un joven vendedor de diarios.
La pieza contribuyó a popularizar el término que, con el paso de los años, terminó convirtiéndose en una denominación habitual para quienes comercializaban periódicos en la vía pública.
El nombre hacía referencia a las piernas delgadas de los niños que recorrían las calles ofreciendo ejemplares, muchas veces con pantalones cortos que dejaban sus pantorrillas a la vista.
La palabra canillita, utilizada como diminutivo de canilla, terminó trascendiendo los escenarios teatrales y se incorporó al lenguaje cotidiano de los argentinos.
De esta manera, la figura creada por Sánchez quedó asociada para siempre con una de las ocupaciones más tradicionales de la actividad periodística.
Cómo nació el oficio de canillita en Argentina
La venta callejera de diarios tiene antecedentes que se remontan al siglo XIX, cuando los periódicos comenzaron a buscar nuevas formas de llegar a sus lectores.
En 1868, el diario La República incorporó un sistema de distribución inspirado en una modalidad utilizada en Nueva York, que consistía en ofrecer los ejemplares directamente en la vía pública.
Para desarrollar esta tarea se recurría principalmente a niños y jóvenes, quienes recorrían las calles anunciando las noticias y ofreciendo los periódicos a los transeúntes.
Este mecanismo permitió acelerar la distribución de las publicaciones y reducir los costos que implicaba depender de otros sistemas de entrega.
Con el tiempo, la actividad fue creciendo y comenzaron a establecerse puestos fijos y kioscos dedicados a la comercialización de diarios y revistas.
Aquellos primeros vendedores callejeros dieron origen a una tradición que se consolidó en distintos puntos del país.
En provincias como Santiago del Estero, los canillitas también se convirtieron en una presencia habitual de las calles y los barrios, formando parte del vínculo cotidiano entre los medios de comunicación y sus lectores.
Actualmente, el avance de los portales digitales y las nuevas plataformas de información modificó profundamente la circulación de noticias.
Sin embargo, el oficio conserva un valor histórico y cultural que trasciende la venta de ejemplares impresos.
Cada 7 de noviembre, el Día del Canillita representa una oportunidad para reconocer a quienes contribuyeron, y todavía contribuyen, a mantener viva la circulación de la información, desde las primeras ventas callejeras hasta los tradicionales kioscos de diarios y revistas.






