El actor argentino Diego Peretti salió al cruce de las controvertidas declaraciones formuladas por Samuel L. Jackson, quien había calificado a la Argentina como "uno de los países más racistas del mundo". Peretti tildó de "ignorancia supina" y "estupidez" las afirmaciones de la estrella estadounidense, remarcando que la historia y las instituciones del país desmienten categóricamente ese tipo de señalamientos. Asimismo, encuadró el ataque mediático en un contexto de tensiones políticas internacionales.
Críticas a la postura europea y rechazo al estigma
Durante su análisis, Peretti defendió la idiosincrasia local frente a los juicios de valor emitidos desde el exterior. "Argentina no es un país ni institucionalmente ni históricamente racista", aseveró el actor, remarcando que esa afirmación se puede comprobar con datos objetivos. Además, contrapuso la mirada de ciertos sectores europeos al señalar que provienen de naciones con pasados monárquicos y marcados sesgos raciales, juzgando la realidad sudamericana desde un pedestal cuestionable.
El trasfondo político y el alineamiento internacional
Para el protagonista, las acusaciones formuladas desde la esfera mediática estadounidense responden a una reacción del progresismo internacional frente al alineamiento geopolítico del Gobierno argentino. "Tenemos un presidente que dice cosas muy de extrema derecha, pero Estados Unidos tiene a Donald Trump, que dice lo mismo", analizó Peretti. Según su mirada, la resonancia de las críticas utiliza el ámbito deportivo como una plataforma para atacar el posicionamiento ideológico de Javier Milei.






