Una jornada de profunda tristeza conmueve al deporte nacional. Este jueves, a los 91 años recién cumplidos, falleció José Francisco Sanfilippo, una de las figuras más emblemáticas, carismáticas y determinantes de la historia del fútbol argentino. La noticia fue confirmada de manera oficial por fuentes de San Lorenzo de Almagro, la institución de Boedo que lo cobijó y donde se transformó en un mito viviente.
El "Nene" Sanfilippo marcó una era dorada en el fútbol local entre las décadas de 1950 y 1970. Su figura representó la esencia del delantero letal, astuto y con un promedio de efectividad que lo posicionó rápidamente en el olimpo de los grandes romperredes de todos los tiempos en las canchas de nuestro país.
El rey del gol en Boedo y su paso por la Selección
Nacido para conmover las redes, Sanfilippo grabó su nombre con letras de molde en la historia del "Ciclón". Es el máximo goleador histórico de San Lorenzo, un récord que se mantiene inalcanzable y que forjó a base de un instinto único dentro del área grande. Su tremendo legado en la institución azulgrana incluyó la conquista de campeonatos locales y tardes memorables que quedaron grabadas en la retina de los hinchas del Viejo Gasómetro.
Su talento, lógicamente, trascendió las fronteras del club de sus amores. Sanfilippo fue una pieza fundamental de la Selección argentina, con la que se coronó campeón del Sudamericano de 1957 (el actual formato de la Copa América) y participó activamente en las citas mundialistas, dejando siempre en claro su jerarquía internacional. Además, su notable carrera profesional incluyó un exitoso paso por Boca Juniors —donde alcanzó la final de la Copa Libertadores— y experiencias en el exigente fútbol de Brasil.
Una personalidad inconfundible dentro y fuera de la cancha
Más allá de sus impresionantes estadísticas con los pantalones cortos, el "Nene" construyó un personaje sumamente atractivo para los medios de comunicación tras su retiro definitivo de la actividad profesional. Dueño de declaraciones frontales, opiniones punzantes y una honestidad brutal, se convirtió en un analista recurrente de la televisión, donde sus debates futbolísticos marcaron escuela.
Con su partida física a los 91 años, el fútbol argentino despide no solo a un goleador implacable, sino a una parte fundamental de su propia identidad cultural y deportiva. Las redes sociales de los clubes del país y de la propia Asociación del Fútbol Argentino (AFA) comenzaron a llenarse de sentidos mensajes de condolencias para despedir a un hombre que hizo del gol un arte supremo.







