El clima de tensión en el sector del transporte público de pasajeros alcanzó un nuevo pico de intensidad política. Mediante una severa carta pública, la conducción nacional de la Unión Tranviarios Automotor (UTA) emitió un enérgico llamado al Ministerio de Economía de la Nación, conducido por Luis Caputo, con el propósito de exigir que la administración central trate, evalúe y resuelva de forma perentoria las problemáticas salariales pendientes que afectan de forma directa a la actividad y al sustento de los trabajadores del sector.
Desde la entidad sindical argumentaron que, a pesar de las reiteradas gestiones y la necesidad de una recomposición de los haberes, el Gobierno nacional y las cámaras patronales de la actividad solo ofrecen dilaciones y evasivas como respuesta. Ante este complejo escenario de parálisis en las negociaciones de las paritarias, el gremio activó las alarmas sobre el normal funcionamiento del servicio de corta y media distancia.
“De persistir la falta de respuestas positivas a nuestros legítimos reclamos, la paz social peligra”, advirtió la conducción de la UTA, abriendo un panorama de incertidumbre ante la amenaza de eventuales paros de colectivos que paralizarían de forma prioritaria el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).
Críticas al superávit fiscal y el pedido de igualdad ante otros sectores
La nota formal, que lleva la firma del secretario general del sindicato, Roberto Fernández, trazó un duro paralelismo respecto del tratamiento económico preferencial que la gestión libertaria dispensa a determinados conglomerados corporativos de la Argentina en desmedro de la masa asalariada.
El gremio le exigió formalmente a Caputo recibir el mismo amparo institucional que los segmentos agroexportadores, las corporaciones petroleras o los emprendimientos mineros. En ese sentido, denunciaron que el esquema de austeridad del Poder Ejecutivo Nacional se ejecuta bajo el costo del bienestar de las familias trabajadoras.
“Los trabajadores de la actividad son sacrificados en el altar del ‘superávit fiscal’. Exigimos que ese superávit no se construya con nuestros salarios, por lo cual señalamos que nuestro pedido de recomposición debe regir a partir del mes de mayo del corriente año. Quieren cansar a los trabajadores, frenándolos a golpe de conciliación obligatoria”, fustigaron desde la UTA.
La cúpula del sindicato de choferes matizó la discusión sobre el rumbo macroeconómico planteando que, si bien la sociedad argentina asimiló la premisa de que el déficit fiscal resulta nocivo y el superávit se presenta como una variable sana, la verdadera discusión radica en evaluar los costos de dicho programa de ajuste.
Un mensaje directo para el Palacio de Hacienda
En el tramo final del documento, la UTA abandonó los rodeos diplomáticos para emplazar de forma personal al titular del Palacio de Hacienda a destrabar el conflicto de financiamiento antes de que se desate un escenario de parálisis total en las terminales.
“Señor Ministro, trate, responda y resuelva el asunto, dilatar no sirve para nada, trátenos como agroexportadores, petroleras y mineros, los trabajadores necesitan del transporte y ahí estamos nosotros”, concluyó la misiva.
La ofensiva gremial se produce en un marco de profunda reconfiguración del sistema, signado por la nueva metodología de distribución de subsidios estatales diseñada por la Secretaría de Transporte de la Nación. A través de la reciente resolución 31/2026, el área de transporte implementó una reforma bajo el concepto de "modernización y reestructuración" del servicio automotor. Sin embargo, para los analistas de la actividad, la normativa encubre una profundización de los recortes sobre las compensaciones tarifarias, presionando la ecuación de costos de las empresas y empujando al sistema hacia un inminente conflicto gremial.






