El Gobierno de Estados Unidos aprobó la ejecución mediante pelotón de fusilamiento del excomandante y psiquiatra militar Nidal Hasan. La medida fue confirmada por voceros del Pentágono tras la sugerencia del Secretario de Defensa y la posterior ratificación del presidente Donald Trump, marcando la primera aplicación de este método dentro del fuero militar desde el final de la Segunda Guerra Mundial.
Hasan fue condenado por el homicidio de 13 soldados desarmados y por causar heridas a otros 32 en la base de Fort Hood, Texas. El ataque ocurrió en noviembre de 2009 dentro de un centro médico donde los efectivos se alistaban para ser desplegados en el exterior, convirtiéndose en el episodio más mortífero registrado en una instalación militar estadounidense fuera de un escenario de combate.
Durante su juzgamiento ante la corte marcial en 2013, el imputado justificó su accionar por motivos ideológicos. Tras la ratificación de la condena a muerte por parte de la justicia militar y el aval del Poder Ejecutivo, el Secretario del Ejército determinará la fecha y la sede donde se llevará a cabo la ejecución del prisionero.






