En un emotivo acto celebrado en la sede del cuerpo deliberativo, el presidente de la entidad, Sergio Páez, recibió el diploma que pone de manifiesto el valor del trabajo articulado entre el Estado y las organizaciones sociales. Desde hace más de una década, esta agrupación santiagueña se dedica activamente a la promoción del reciclaje, la economía circular y la creación de conciencia ciudadana sobre la reutilización de residuos urbanos.
Durante la ceremonia, el responsable de Traeer recordó que la reunión constitutiva de la organización tuvo lugar hace 14 años en el CIC del barrio Campo Contreras. En sus inicios, la municipalidad les brindó el espacio físico indispensable para funcionar, el cual se convirtió en la plataforma desde donde partieron todas sus actividades comunitarias y donde se abrieron las puertas para alcanzar metas que inicialmente parecían lejanas.
"Al nacer fue la municipalidad quien nos brindó un espacio para funcionar. Se fueron abriendo muchas puertas con el paso de los años, hasta concretar diversos logros que al principio parecían lejanos, pero que con esforzada labor, sacrificio y esfuerzo se fueron alcanzando."
Alianzas institucionales y el desafío del reciclaje
La tarea inicial del grupo de jóvenes y amigos que fundó la asociación se concentró específicamente en la gestión operativa de residuos eléctricos y electrónicos. Con el paso del tiempo, el organismo consolidó vínculos estratégicos con la Secretaría del Agua, el programa provincial Santiago es Ambiente, la Universidad Nacional de Santiago del Estero (UNSE) y los propios vecinos.
El especialista en medio ambiente destacó que las estadísticas reflejan una fuerte intención de reciclaje en la comunidad que muchas veces se frena por la falta de información técnica. Ante esa realidad, la organización se reinventó para sumar capacitación e instrucción práctica, enseñándole a los ciudadanos los métodos correctos de separación y cuáles son los puntos de recepción habilitados en la provincia.
La sanción de la Ley de Educación Ambiental Integral de la República Argentina (Ley 27.621) significó un punto de inflexión y un gran estímulo para la proyección de sus actividades. Páez remarcó que, si bien existen múltiples herramientas tecnológicas para la preservación del entorno, la principal alternativa radica en transformar de raíz los hábitos diarios y las costumbres de consumo, logrando que tanto las personas como las empresas y las naciones asuman una verdadera conversión ecológica.






