La realidad de las góndolas y los comercios minoristas continúa transitando un sendero complejo. Los últimos informes sectoriales correspondientes a la actividad comercial de abril de 2026 revelaron que el consumo masivo experimentó un retroceso del 3,8% en comparación con el mismo período del año anterior. La persistencia de esta tendencia negativa genera preocupación en el empresariado, dado que la caída del volumen de ventas se profundizó aun en un contexto de desaceleración inflacionaria.
El fenómeno técnico expone que la moderación en el ritmo de aumento de los precios no se tradujo de manera automática en una recomposición de los niveles de compra. Por el contrario, los consumidores sostienen una conducta de fuerte restricción y selectividad, afectando tanto a las grandes cadenas de supermercados como a los autoservicios de cercanía y almacenes de barrio en todo el interior del país.
Los rubros más golpeados por la contracción
Al analizar el comportamiento interno de las categorías que integran la canasta básica de consumo, los analistas técnicos identificaron un retroceso dispar que afectó principalmente a los bienes prescindibles y de cuidado personal:
Bebidas y Artículos de Limpieza: Encabezan la lista de pérdidas en volumen. Las familias optaron por recortar segundas marcas, prescindir de productos específicos y estirar los ciclos de reposición en el hogar.
Cuidado Personal y Cosmética: Registraron caídas de dos dígitos en los segmentos de mediana y alta gama, forzando a los comercios a implementar agresivas estrategias de promoción (como los sistemas de descuentos cruzados) para rotar los stocks acumulados.
Alimentos Esenciales: Si bien sufrieron una contracción menor debido a su naturaleza indispensable (leche, harinas, aceites), registraron un fuerte desplazamiento de la demanda hacia las llamadas "marcas de distribuidor" o marcas blancas de las cadenas de supermercados, relegando a las firmas líderes de la industria alimenticia.
Las próximas semanas serán determinantes para observar si el piso de la caída del consumo masivo finalmente se consolida o si el sector comercial deberá afrontar un reajuste de márgenes e inventarios más severo para adecuarse a los niveles de demanda de la población.






