Una experiencia diferente, cargada de emociones y aprendizajes, reunió a cerca de 100 personas en Santiago del Estero. El Centro de Educación Integral (CEI) N° 50 San Juan Pablo II, dedicado a la educación de personas con discapacidad visual, llevó adelante la séptima edición de su tradicional “Almuerzo a ciegas”, una propuesta destinada a promover la inclusión, la empatía y la reflexión sobre las distintas maneras de relacionarse con el entorno.
La actividad se desarrolló en un salón de la ciudad Capital y contó con la participación de autoridades locales, representantes de asociaciones, docentes, estudiantes y periodistas, entre otros invitados.
La iniciativa se realizó en el marco del Día Internacional del Bastón Blanco, que se conmemora cada 15 de octubre, y permitió a los asistentes experimentar una comida cotidiana sin utilizar la vista.
Desde la institución aclararon que el propósito no es reproducir lo que significa vivir con ceguera, sino generar un espacio de sensibilización sobre la importancia de la orientación, la comunicación, la confianza, la autonomía y los entornos accesibles.
Cómo fue la experiencia del “Almuerzo a ciegas”
Al ingresar al salón, los participantes recibieron antiparras especialmente preparadas para impedir la visión.
A partir de ese momento, comenzaron un recorrido guiado con el acompañamiento de las docentes del CEI y el uso de bastones, hasta llegar a las mesas que tenían asignadas.
Una vez ubicados, recibieron indicaciones para desenvolverse durante el almuerzo.
Entre los aprendizajes estuvieron reconocer la ubicación de los platos y cubiertos, identificar los alimentos y utilizar los utensilios para cortar la comida.
De esta manera, una actividad habitual se convirtió en una oportunidad para prestar atención a otros sentidos y reconocer la importancia de los apoyos adecuados.
Desde el CEI explicaron que la propuesta busca generar nuevas percepciones sobre las actividades cotidianas y promover el respeto por las diferentes formas de desenvolverse.
Alejandra Ayunta: “Cuando la escuela sale a la comunidad, podemos contar cómo trabajamos”
En diálogo con Nuevo Diario, la directora del CEI N° 50, Alejandra Ayunta, destacó el significado que tiene esta actividad para toda la comunidad educativa.
“Hemos convocado a 100 comensales. La respuesta es permanente. Hay mucha gente que viene por primera vez y que desconoce la existencia de la escuela”, señaló.
La directora contó que entre los asistentes participaron una maestra y una directora de Clodomira, localidad donde reside una estudiante ciega vinculada a la institución.
“Vamos ampliando el radio de acción”, expresó.
En ese sentido, Ayunta sostuvo que este tipo de encuentros permite dar a conocer el trabajo que el establecimiento desarrolla diariamente.
“Estoy cada vez más convencida de que cuando la escuela sale a la comunidad, podemos contar cómo trabajamos todos los días”, manifestó.
La docente explicó que el objetivo principal es que los invitados puedan reflexionar sobre las experiencias de otras personas.
“Después de que viven la experiencia, se van con otra mirada”, afirmó.
Y agregó que, durante esas dos horas, la propuesta busca generar empatía y conciencia sobre las necesidades de accesibilidad y acompañamiento.
“Me revitalizó”: el testimonio de Mauro Videla
Uno de los testimonios más significativos de la jornada fue el de Mauro Videla, una persona con discapacidad visual que participó por primera vez del encuentro.
Videla perdió la visión hace aproximadamente seis años y comenzó a asistir al CEI durante este año.
En conversación con Nuevo Diario, compartió sus sensaciones después de participar de la actividad.
“Me resultó interesante. Escuché a mucha gente, lo que me generó curiosidad. Interesante la experiencia para los invitados. A mí, me revitalizó”, expresó.
Para Mauro, el almuerzo también representó una oportunidad para transmitir un mensaje de superación y autonomía.
Definió la propuesta como una experiencia sensorial que permite marcar diferencias en la percepción del entorno y destacar la importancia del “sí se puede”.
“Nunca imaginé que no ver me haría ver tanto”
Otra de las participantes fue María Eugenia Marquetti, profesora de la Escuela Normal General Manuel Belgrano, quien expresó su emoción por haber sido parte del encuentro.
La docente trabaja con una alumna con discapacidad visual que asiste a ese establecimiento educativo.
“Gracias al Centro Educativo Integral por la invitación a vivir una experiencia tan particular y enriquecedora. Una invitación a ponernos en el lugar del otro, a sentir con otros sentidos, a valorar la luz desde la oscuridad y, sobre todo, a tomar conciencia de la importancia de la inclusión, el respeto y la empatía”, manifestó a Nuevo Diario.
Marquetti también recordó algunos momentos que combinaron aprendizaje y humor durante el almuerzo.
“Fue una jornada de mucho aprendizaje y emoción. También de risas: cuando mordía el tenedor vacío, cuando probé sin ver qué era...”, relató.
Finalmente, resumió lo vivido con una frase que reflejó el impacto personal de la actividad.
“Nunca imaginé que no ver me haría ver tanto. Ver la importancia de acompañar, de guiar, de confiar. Fue una experiencia que me hizo reflexionar muchísimo”, concluyó.
Seis recomendaciones para acompañar a una persona con discapacidad visual
Durante la jornada, el Área de Orientación y Movilidad del CEI compartió una serie de sugerencias destinadas a promover un trato respetuoso y facilitar la asistencia cuando sea necesaria.
Entre las principales recomendaciones se encuentran:
Ofrecer el brazo para guiar: permitir que la persona se sostenga del brazo, sin empujarla ni tirar de ella.
Mantener las puertas completamente abiertas o cerradas: evitar dejarlas a medio abrir, ya que pueden provocar golpes o accidentes.
Indicar dónde está el asiento: orientar a la persona hacia el respaldo o el apoyabrazos para que pueda ubicarse.
Respetar su autonomía: comprender que una persona puede rechazar la ayuda ofrecida si considera que no la necesita.
Hablar directamente con ella: dirigirse a la persona con discapacidad visual y no a terceros cuando se quiera realizar una consulta.
Brindar información al subir o bajar del colectivo: señalar la ubicación de escalones, pasamanos y otros elementos importantes para desplazarse.
Las orientaciones buscan recordar que la ayuda debe ofrecerse desde el respeto, sin asumir que todas las personas necesitan el mismo acompañamiento.
El CEI N° 50 lleva 37 años acompañando a personas con discapacidad visual
El Centro de Educación Integral N° 50 San Juan Pablo II se encuentra ubicado en la intersección de Doctor Chazarreta y Alfredo Latapie, en el barrio Cabildo de la ciudad Capital.
La institución cuenta con 37 años de trayectoria y recibe a más de 100 estudiantes de distintas edades.
Su trabajo abarca desde bebés de 45 días de vida hasta adultos mayores, con propuestas adaptadas a las necesidades de cada persona.
Algunos estudiantes desarrollan sus trayectorias educativas dentro de la institución, mientras que otros asisten a establecimientos de educación común y reciben acompañamiento del CEI.
Entre los servicios que ofrece se encuentran la estimulación visual temprana, la orientación y movilidad, y la enseñanza del uso y manejo del bastón.
Con actividades como el “Almuerzo a ciegas”, la comunidad educativa busca fortalecer los vínculos con la sociedad, visibilizar su trabajo y promover una mayor conciencia sobre la accesibilidad y los derechos de las personas con discapacidad visual.






