Las proyecciones meteorológicas internacionales y de especialistas nacionales confirmaron que el fenómeno climático El Niño podría alcanzar su punto de mayor desarrollo entre diciembre de 2026 y enero de 2027. Este escenario anticipa un período estival caracterizado por un incremento en la humedad, precipitaciones acumuladas e inestabilidad en distintas regiones del territorio argentino.
El calentamiento gradual de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial continúa alterando la circulación atmosférica global. Según detalló el meteorólogo Marcelo Madelón en declaraciones a la prensa, la fase de máxima actividad coincidirá justamente con la época en la que de manera habitual se registran los volúmenes de agua más significativos en el centro y norte de la Argentina.
Impacto en Santiago del Estero y zonas bajo monitoreo
Para la provincia de Santiago del Estero y el resto del NOA, la presencia de El Niño favorecerá un ambiente con alta humedad y mayor probabilidad de tormentas. Sin embargo, los analistas aclararon que el comportamiento climático no será uniforme en todas las localidades de la geografía santiagueña, registrándose variaciones según la distribución de las masas de aire.
En paralelo, las regiones que demandan una observación más rigurosa son el Litoral y la cuenca del Plata. Provincias como Corrientes, Misiones, Entre Ríos y Santa Fe permanecen bajo seguimiento preventivo ante la posibilidad de lluvias continuas que incidan de forma directa sobre los caudales de los ríos Paraná y Uruguay.
Duración del fenómeno y previsiones hasta 2027
Los reportes de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) indican que el evento climático mantendrá una intensidad considerable durante el primer bimestre de 2027, iniciando un proceso de debilitamiento progresivo hacia el otoño.
No obstante, los expertos recalcan que un episodio de El Niño no se traduce de manera automática en anegamientos para todos los municipios. El nivel de impacto en el territorio santiagueño dependerá de la frecuencia de las tormentas, el estado de permeabilidad de los suelos y el seguimiento de las alertas del Servicio Meteorológico Nacional (SMN).






