El índice de riesgo país que elabora la entidad financiera J.P. Morgan volvió a posicionarse en los 500 puntos básicos, registrando un incremento impulsado por una combinación de factores del escenario político interno, la estrategia monetaria oficial y el contexto financiero internacional. Según el consenso de analistas de la plaza financiera, la suba responde a una recalibración de las expectativas del mercado respecto de la sostenibilidad del programa económico hacia los próximos compromisos electorales.
Incertidumbre política y desaceleración en la compra de divisas
Entre las variables locales de mayor peso, los operadores destacaron el adelantamiento de la discusión política sobre la continuidad del esquema económico. Esta lectura se vio alimentada por la contracción en los indicadores institucionales, como la caída del 6,5% mensual registrada en julio por el Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) elaborado por la Universidad Torcuato Di Tella, sumado a relevamientos de opinión pública de la Universidad de Buenos Aires sobre el panorama electoral.
En el plano monetario, el mercado observa con atención el freno en el ritmo de acumulación de reservas internacionales por parte del Banco Central. Durante agosto, el promedio diario de compras de la autoridad monetaria cedió significativamente en comparación con los volúmenes del mes anterior, en paralelo a la aplicación de mecanismos de intervención en futuros y títulos públicos orientados a contener la cotización del tipo de cambio oficial en el umbral de los $1.500.
Condicionantes internacionales y perfil de vencimientos
El frente externo aportó presiones adicionales debido al incremento en los rendimientos de los bonos del Tesoro de los Estados Unidos, dinámica que elevó la tasa libre de riesgo global y redujo el apetito de los inversores por activos de mercados emergentes. A este panorama se suma la volatilidad registrada en las divisas de la región, con especial foco en el proceso político de Brasil.
A pesar del aumento en el indicador, especialistas del sector señalaron que la corrección no responde a un deterioro de las variables fiscales primarias, las cuales permitieron recientes mejoras de calificación por parte de agencias como Fitch y S&P. Sin embargo, los inversores continúan exigiendo una prima de riesgo elevada frente a los abultados vencimientos de deuda en moneda extranjera y el restablecimiento pendiente del acceso pleno al mercado internacional de capitales.






