La tensión se apoderó de Washington tras registrarse un grave tiroteo en las inmediaciones de la Casa Blanca, el cual concluyó con el atacante abatido por el Servicio Secreto y un transeúnte herido. De acuerdo con los primeros reportes oficiales, el sospechoso esgrimió un arma de fuego en las calles linderas al perímetro de seguridad, forzando la respuesta inmediata y letal de las fuerzas policiales de élite encargadas de custodiar el complejo presidencial.
Máxima alerta en el centro del poder estadounidense
Al momento del incidente, el presidente Donald Trump se encontraba en el interior de la residencia oficial encabezando un encuentro clave con altos funcionarios de su administración. La reunión estaba enfocada en coordinar la estrategia gubernamental ante las complejas negociaciones diplomáticas con Irán, lo que obligó al cierre preventivo y total de los accesos a la sede gubernamental mientras se aseguraba la zona.
Una investigación activa en la capital norteamericana
Los equipos médicos trasladaron de urgencia al civil herido, quien se encuentra fuera de peligro tras ser alcanzado por un impacto en medio de la balacera generalizada. La Policía Metropolitana de Washington y las agencias federales iniciaron las pericias correspondientes en el lugar de los hechos, buscando determinar los motivos que impulsaron al agresor y si actuó de forma solitaria en lo que calificaron como un atentado contra la seguridad nacional.






