Los datos técnicos suministrados por las planillas estadísticas de la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social detallan que el total de personas con inserción laboral registrada en el país se posicionó en 12,830 millones en el mes analizado de este año 2026. Esta cifra representa una pérdida neta de 40.900 puestos de trabajo formales en comparación con el mismo período del ciclo anterior, evidenciando que el sector privado asalariado absorbió la mayor parte del impacto contractivo ante la disminución de los niveles de consumo y la parálisis de diversas ramas productivas.
La medición intermensual tampoco aporta signos de alivio para el circuito laboral. Al cotejar los registros de marzo con los obtenidos en febrero previo, se detectó una baja del 0,2 por ciento en el volumen de ocupación total, con saldos y signos negativos que se replicaron de manera uniforme en la totalidad de las modalidades de contratación vigentes. El proceso de destrucción de empleo formal no discrimina sectores de actividad ni tipologías de contratación, exponiendo una fragilidad estructural que afecta tanto a las grandes industrias como a las pequeñas y medianas empresas de servicios.
Las proyecciones de corto plazo aportadas por las herramientas oficiales anticipan que la tendencia a la baja no ha encontrado un piso de estabilización. La Encuesta de Indicadores Laborales (EIL) correspondiente al mes de abril, que evalúa el nivel de empleo privado registrado en firmas que cuentan con plantillas superiores a los 10 operarios dentro de los principales aglomerados urbanos, volvió a arrojar una variación negativa del 0,1 por ciento. Este comportamiento sostenido confirma que la contracción del mercado laboral formal se prolonga en el segundo trimestre, complejizando las variables de desocupación y condicionando la recuperación del ingreso real en los hogares.
"El volumen de personas con trabajo registrado se situó en 12,830 millones en marzo, marcando una pérdida neta de casi 41 mil puestos formales respecto al año previo."






