La última gala de eliminación de Gran Hermano 2026 dejó una fuerte repercusión que excede por completo los límites del juego estratégico de la casa más famosa del país. Tras abandonar el certamen televisivo el pasado lunes, Eduardo Carrera se convirtió de inmediato en el centro de un debate mediático de alta sensibilidad debido a la irrupción pública de Mía, la joven de 21 años fruto de la relación que el participante mantuvo con Romina Orthusteguy, a quien nunca reconoció legal ni afectivamente.
Al salir del aislamiento, Carrera debió rendir cuentas sobre su pasado familiar y confirmó la falta absoluta de un lazo con la joven, sembrando serios interrogantes sobre un posible acercamiento. "Me la perdí porque me separé y no estuve más en los medios porque me deprimí muchísimo", argumentó a modo de justificación el exparticipante, desmintiendo además de forma categórica un grave episodio de violencia denunciado por Orthusteguy en el canal de streaming Bondi Live, donde lo acusaban de haber revoleado a la bebé en una cama: "Tener un hijo es un amor que se construye. Yo no desaparecí. Es mentira que la revoleé. Rotundamente no. No haría eso nunca y jamás maltraté a Romina. Yo no quería estar con ella desde antes que quedara embarazada", se defendió.
La revelación de Ximena Capristo que dio un giro a la historia
En medio del fuego cruzado de declaraciones, la reconocida panelista y excompañera de aquella generación de realties, Ximena Capristo, intervino de manera sorpresiva al aire del programa SQP (América). La vedette aportó una información inédita que modificó la percepción pública sobre el comportamiento histórico del polémico actor.
Según las declaraciones de la ex-GH, Carrera no se mostró completamente indiferente durante los primeros años de vida de la menor:
Seguimiento oculto: Capristo sostuvo de manera textual que el actor "se escondía detrás de los árboles para ver salir a la nena del jardín de infantes", evidenciando un interés culposo y distante.
Llamado a la reconciliación: "La escucho a Mía hablar y digo: '¿cómo que no sabe quién es el padre?'. Por más que la haya pasado mal y Romi esté enojada, me parece que se tienen que dar una oportunidad. Me gustaría que Eduardo cuente la verdad y no quiera quedar ni bien ni mal con nadie", reflexionó la panelista frente a las cámaras de televisión.
Un romance tormentoso nacido frente a las cámaras
Las raíces de este conflicto se remontan a más de dos décadas atrás, cuando Romina Orthusteguy y Eduardo Carrera se conocieron y consolidaron una intensa relación sentimental en la tercera edición de Gran Hermano (año 2002), recordada por los televidentes debido a una violenta escena donde el participante estrelló una copa contra el suelo tras una acalorada discusión de pareja. Tras la salida del formato decidieron continuar conviviendo y sobrevino el embarazo de la publicista, una noticia que detonó la ruptura definitiva.
De acuerdo con lo relatado por la madre de la joven, la reacción del actor al enterarse de la paternidad fue lapidaria: "Me miró fijo y me respondió que eso le cag... la carrera". Por su parte, la propia Mía rompió el silencio manifestando el profundo dolor que le causó ver el paso de su progenitor por la edición de Gran Hermano 2026: "No me nombró para nada en el reality, es como si no existiera. Lo único positivo que rescato fue enterarme que tengo un hermano. Me gustaría conocerlo", concluyó con madurez, dejando la puerta abierta únicamente para el lazo fraternal.
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