La inteligencia artificial ya forma parte de numerosas actividades cotidianas, pero su avance también plantea interrogantes sobre la seguridad, la privacidad y el futuro del trabajo. Así lo analizó Esteban Matach, especialista en marketing, fundador y CEO de la agencia UNE, durante una entrevista en ADN de Radio, por Radio LV11, donde advirtió especialmente sobre el crecimiento de las estafas que utilizan herramientas capaces de imitar voces humanas.
La conversación se desarrolló en los estudios de La Radio de los Santiagueños, en una nueva entrega producida por Sofía Lucatelli, quien realiza sus prácticas preprofesionalizantes en la emisora.
Junto al equipo del programa, integrado por Duilio Porello, Julieta Escontrela y Gabriel Álvarez, la estudiante propuso abordar los beneficios, los riesgos y los límites de una tecnología que cada vez ocupa más espacios en la sociedad.
Matach comenzó explicando que, aunque aplicaciones como ChatGPT y Meta AI contribuyeron a popularizar su uso, la inteligencia artificial no es una herramienta completamente nueva.
Recordó que desde hace años interviene en procesos cotidianos, como los sistemas que identifican correos electrónicos no deseados.
También señaló que muchas personas comparten información personal al instalar aplicaciones sin revisar las condiciones de privacidad.
“Hay filtraciones de datos y ninguno está exento a eso”, advirtió, al referirse a la exposición de direcciones de correo electrónico, números telefónicos y otros datos.
Sin embargo, aclaró que la tecnología también ofrece ventajas importantes, especialmente por su capacidad para agilizar tareas que anteriormente demandaban mucho tiempo.
Como ejemplo, contó que utiliza asistentes de inteligencia artificial para organizar actividades laborales, preparar reuniones y ordenar información antes de participar en entrevistas.
Para el especialista, la clave está en conocer las herramientas y decidir en qué situaciones conviene incorporarlas.
Las estafas con voces clonadas, uno de los riesgos más preocupantes
Uno de los momentos centrales de la entrevista llegó cuando Matach se refirió a los engaños que pueden realizarse mediante la imitación de voces.
El especialista consideró que este problema representa una amenaza inmediata para los usuarios, especialmente por la posibilidad de utilizar grabaciones artificiales para hacerse pasar por familiares.
“Los grandes riesgos, en realidad, para los próximos meses, no los próximos años, tienen que ver con las estafas”, sostuvo.
Según explicó, existen aplicaciones capaces de generar imitaciones muy parecidas a la voz de una persona, lo que puede facilitar maniobras destinadas a obtener dinero o información mediante engaños.
“Se puede crear una imitación real, muy parecida a la voz de cada uno de nosotros, y eso se puede utilizar para engañar a otras personas”, señaló.
Ante esta situación, recomendó no actuar de manera impulsiva cuando se recibe un llamado sospechoso, incluso si la voz parece corresponder a alguien conocido.
Su principal consejo fue cortar la comunicación y contactar directamente al familiar por un número habitual para comprobar si realmente necesita ayuda.
“Lo ideal siempre es agarrar el teléfono y llamar a ese familiar. Confirmarlo, sin lugar a dudas, porque es importante y es peligroso”, remarcó.
Otro aspecto que generó preocupación fue la posibilidad de que los sistemas de inteligencia artificial proporcionen información incorrecta con apariencia de certeza.
Matach mencionó especialmente las consultas legales, donde una herramienta puede elaborar respuestas convincentes e incluso citar fuentes que no existen.
“Capaz que te da una respuesta muy bien escrita, te da una fuente y tal vez la fuente es falsa. O sea, inventa fuentes”, explicó.
Por eso, insistió en que los usuarios deben comprobar los datos antes de utilizarlos para tomar decisiones importantes.
La mirada de una estudiante de la UCSE sobre los desafíos de la inteligencia artificial
La entrevista también puso en valor el trabajo de Sofía Lucatelli, estudiante de la Universidad Católica de Santiago del Estero (UCSE), quien realiza sus prácticas preprofesionalizantes en Radio LV11. En esta oportunidad, fue la encargada de producir y abordar una temática que atraviesa a toda la sociedad: los peligros de la inteligencia artificial. A través de sus preguntas, propuso reflexionar sobre los límites de esta tecnología, las estafas digitales, su impacto en el ámbito laboral y la necesidad de aprender a utilizarla con responsabilidad.

“El profesional no deja de ser necesario”
Durante la entrevista, Sofía Lucatelli también planteó la necesidad de establecer límites en el uso de estas tecnologías y preguntó hasta qué punto la sociedad está preparada para convivir con ellas.
Matach consideró que todavía existe un importante proceso de adaptación pendiente.
“Creo que no estamos preparados”, respondió al analizar el impacto de la inteligencia artificial sobre distintas profesiones.
En ese sentido, mencionó las discusiones que atraviesan diseñadores gráficos, músicos, abogados y contadores ante la incorporación de herramientas capaces de realizar tareas que antes requerían intervención especializada.
Sin embargo, rechazó la idea de que estas aplicaciones puedan reemplazar por completo la experiencia y el conocimiento profesional.
“El profesional no deja de ser necesario porque es el que realmente te va a poder aconsejar, tiene la experiencia”, afirmó.
Como ejemplo, explicó que una inteligencia artificial puede ayudar a elaborar una planilla de cálculo, pero eso no significa que una persona sin conocimientos contables esté preparada para interpretar correctamente sus resultados.
“Hay personas que por ahí deciden avanzar por ese camino y también se equivocan. Se equivocan porque apuestan 100% a lo que dice la IA”, advirtió.
En el ámbito creativo, consideró que la participación humana sigue siendo fundamental para desarrollar propuestas originales y construir la identidad de una marca.
Desde su perspectiva, estas herramientas pueden resultar útiles para generar adaptaciones y acelerar procesos, siempre que exista una base de conocimiento aportada por profesionales.
También destacó la importancia de aprender a formular preguntas y proporcionar contexto para obtener respuestas más útiles.
A modo de ejemplo, explicó que una consulta general puede producir resultados similares para distintos usuarios, mientras que una indicación más específica permite orientar mejor la respuesta.
Matach sostuvo que no es necesario utilizar todas las aplicaciones disponibles, sino comprender sus funciones y establecer límites de acuerdo con las necesidades de cada persona.
“Me parece importante que podamos ir construyendo un criterio y entendiendo bien para qué sirven cada una de sus funciones y también en qué espacios la quiero incorporar y en qué espacios quiero decir que no esté presente la inteligencia artificial”, reflexionó.
La conversación también abordó el papel que podrían desempeñar los gobiernos en la regulación de estas tecnologías, especialmente por su creciente participación en sectores como la salud, la industria, el comercio y los servicios profesionales.
Para el fundador de UNE, el desafío no consiste únicamente en adaptarse a los cambios tecnológicos, sino en desarrollar conocimientos suficientes para utilizarlos de manera responsable.
La entrevista dejó una conclusión central: la inteligencia artificial puede facilitar numerosas tareas, pero no elimina la necesidad de verificar información, proteger los datos personales y mantener el criterio humano en las decisiones.






