El judo de Santiago del Estero vuelve a posicionarse en la vanguardia del deporte nacional con una de sus promesas más sólidas. Fernando Albornoz, representante del Galván Dojo y de la Federación Santiagueña de Judo, recibió la citación oficial de la Confederación Argentina de Judo (CAJ) para integrarse al Campo de Entrenamiento Juvenil de las categorías Sub-13 y Sub-15. La actividad, programada del 28 al 30 de agosto de 2026 entre el Polideportivo CEDEM N.º 1 y el Centro de Educación Física N.º 123 de Caseros, Buenos Aires, funcionará como un examen riguroso para proyectar a los talentos que vestirán los colores nacionales en los próximos compromisos internacionales.
La prueba de fuego en Caseros y el sueño internacional
El encuentro convocado por la CAJ no será un concentrado de rutina, sino una instancia evaluativa crucial de cara al Campeonato Panamericano de Cancún y los Juegos Sudamericanos Escolares. Bajo la mirada técnica del Maestro Sergio Duarte (6.º Dan), Gustavo Gatario (5.º Dan) y Facundo Pérez Pittari (4.º Dan), los convocados exigirán sus capacidades al límite. “Nos van a hacer topes contra el primero o el segundo de la categoría. Son pruebas de cuánto aguantas colgado del judogi en flexión de brazos, en barra y cuántos 'uchikomi' —proyecciones del lance— puedes hacer a máxima velocidad en 10 segundos. Cuando entreno me exijo mucho porque quiero representar a la Argentina”, afirmó Albornoz en diálogo con El Deportivo de Radio LV11.

Dos años invicto y la transformación hacia el alto rendimiento
Con solo 11 años y ubicado en la categoría Sub-13 (hasta 35 kilos), el deportista de cinturón verde ostenta un registro letal: lleva dos años sin conocer la derrota en el circuito nacional e interprovincial. Desde que se adjudicó la medalla de bronce en el Campeonato Sudamericano de Asunción 2025, el judoca sumó victorias por Ippon en competencias disputadas en Comodoro Rivadavia, Río Cuarto, San Juan, Chaco, Tucumán y Villa Carlos Paz. Para sostener esa racha, debió reestructurar sus hábitos diarios: “Antes comía comida chatarra, me desvelaba y no tenía disciplina. Desde que anunciaron el nacional le metí con todo. Ahora ya no me desvelo, me cuido y entiendo que es lo que elijo para llegar lejos”, reveló.

Rutina de élite, acompañamiento profesional y contención familiar
Detrás del éxito de Fernando hay una estructura interdisciplinaria y familiar que respalda cada paso. El judoca complementa sus clases escolares vespertinas con apoyo particular matutino, entrenamiento físico, supervisión nutricional y apoyo psicológico deportivo. En el dojo, su preparación actual incluye combates contra compañeros de mayor peso para contrarrestar la exigencia física de quienes lo enfrentan. “Mi papá antes hacía judo y siempre me acompaña a todos los torneos; buscar su abrazo antes de luchar me hace sentir más seguro”, confesó el deportista, quien además proviene de un entorno afín al tatami donde su madre y su hermana melliza también practican la disciplina.

Estrategia en el tatami y la mirada puesta en los Juegos Olímpicos
Ante rivales que intentan estudiar sus movimientos para quebrantar su racha invicta, Albornoz aplica una lectura estratégica táctica basada en la distancia, las barridas y los amagues antes de definir el lance. Con la vista fija en el Nacional Clausura —donde competirá en doble categoría (Sub-13 y Sub-15)— y la inminente cita de Caseros, la joven figura local no oculta su meta de máxima en el deporte de combate: “Mi sueño futuro es llegar a las Olimpiadas. Ir a un Juego Olímpico para mí ya es cumplir el logro definitivo”.






