En una mañana cargada de mística futbolera y profunda emoción —con canciones del propio Astro sonando de fondo en el stand del Fórum—, Fernando Signorini dialogó extensamente con los equipos periodísticos de Radio LV11. Lejos del rótulo técnico de preparador físico, Signorini se definió como un "preparador de personas que juegan al fútbol", reivindicando el factor emocional y pedagógico por encima del aspecto muscular.
"No soy un preparador físico; la duda es el motor de la evolución"
Consultado sobre su método para entrenar al máximo exponente de la historia del fútbol argentino, Signorini desmitificó el rol tradicional del entrenamiento:
Formar al ser humano: “Entrenar a Diego para jugar al fútbol era como entrenar a un gato para cazar ratones. Él ya era un genio. Lo mío era prestarle el oído, escucharlo, conocerlo y, sobre todo, quererlo. Si querés ser importante en la vida de alguien, no alcanza con conocerlo, tenés que quererlo”.
El origen del vínculo: Recordó que la figura de preparador personal no existía en el fútbol hasta que el propio Maradona la inventó tras la grave lesión que le provocó Andoni Goikoetxea en 1983. “Tenía 22 años y llevaba el peso del mundo sobre sus hombros. Ahí nació una relación natural que se transformó en una amistad sólida”.
La crítica al sistema: "Ganar no es una obligación, es una posibilidad"
Uno de los momentos más incisivos de la charla se dio cuando Signorini analizó las presiones desmedidas que sufren los jóvenes deportistas en la actualidad, vinculando el exitismo con problemas de salud mental e incluso tasas de suicidio en adolescentes.
“El sistema capitalista y consumista le exige a los chicos que hay que ganar como sea, que el segundo no existe y que perder es un fracaso. Es una perversidad. La verdadera competencia es con uno mismo para ser la mejor versión posible: el mejor hijo, el mejor amigo, el mejor compañero. Ganar es solo una posibilidad; la única obligación es dar el máximo”.
Asimismo, el especialista apuntó contra las políticas públicas y los medios masivos: “El deporte tendría que ser un argumento formativo y cultural, una maravillosa excusa para ser feliz. ¿Dónde están las políticas de Estado para cuidar a los pibes? Hay dirigentes y periodistas operadores que nunca le ganaron a nadie e imponen esta locura”.
Diego vs. Maradona: la dualidad del mito
Al referirse al contenido de su libro Diego desde adentro, presentado en la Feria del Libro, Signorini estableció una brecha conceptual irremplazable entre el hombre de Villa Fiorito y la figura mediática global:
Diego: “Era el pibe fenomenal, cariñoso, atorrante, pícaro, de una enorme ternura con su familia y sus afectos. Con Diego yo iba hasta el fin del mundo”.
Maradona: “Era el personaje insoportable que él tuvo que construirse para defenderse de la voracidad del sistema y de los que antes lo despreciaban por ser un 'negrito villero'. Un día le dije: 'De Maradona hacete cargo vos, yo no voy ni a la esquina'. Y él me respondió sonriendo: 'Tenés razón, Profe, pero si no fuera por Maradona, todavía estaría en Fiorito'”.
Signorini remarcó que, en el contexto socioeconómico actual, la voz de Diego sería fundamental para defender a los sectores vulnerables, a los jubilados, al personal de salud y a los clubes de barrio frente al avance de privatizaciones y Sociedades Anónimas Deportivas (SAD): “Las SAD son degenerados que quieren aprovecharse de años de historia y amor de la gente. Si quieren un club, que lo funden de cero en Primera D”.






