Autoridades yemeníes y organismos internacionales advierten sobre un posible desastre humanitario en Taiz, una de las urbes más importantes de Yemen, donde el cerco impuesto por la milicia hutí mantiene a la población sumida en una grave escasez de alimentos, agua potable y combustible. El asedio, que ya ingresa en su tercera semana, ocurre en el marco de un conflicto recrudecido entre los insurgentes —respaldados por Irán— y el gobierno yemení, que cuenta con el apoyo de Arabia Saudita.
Testimonios de la crisis y colapso sanitario
Residentes locales señalaron que los hogares se quedaron prácticamente sin víveres mientras los centros de salud agotaron sus reservas de combustible para generadores y tratamientos esenciales. Ante la falta de suministro regular, miles de familias recurren a hervir agua salada de red y a cocinar quemando cartón o leña. Por su parte, el jefe de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, Volker Türk, expresó su profunda alarma por la situación y exigió a la milicia que permita el ingreso urgente de ayuda humanitaria para evitar mayores consecuencias sobre los civiles.
Antecedentes del conflicto y respuestas cruzadas
Mientras los combates continúan en las inmediaciones con intensos bombardeos, los líderes hutíes responsabilizaron a las fuerzas gubernamentales por el bloqueo de rutas, aunque manifestaron una supuesta disposición a negociar corredores seguros. En contrapartida, las fuerzas de defensa locales rechazaron los ultimáticos de rendición y aseguraron que la resistencia continuará pese al impacto humanitario que golpea a más de 250.000 desplazados registrados en el país desde agosto.






