Una hembra de tití común fue descubierta en estado de "estrés y deshidratación" dentro de una bolsa de ropa sucia a bordo de un autobús de la línea 302 que aguardaba en Kensal Rise, al noroeste de Londres. El animal fue hallado por un pasajero cuyo cochecito de bebé quedó obstruido por la bolsa que contenía la jaula, y desde entonces fue bautizada como Oyster en honor al sistema de pago del transporte público de la ciudad.
El rescate y la nueva legislación
El conductor del colectivo alertó de inmediato a la RSPCA, organización que tramitó 238 denuncias de negligencia y crueldad hacia primates entre 2021 y 2025. El hallazgo se produce a pocos meses de la entrada en vigor de una nueva legislación en abril, la cual exige que todos los primates mantenidos en Inglaterra cuenten con microchip y una licencia oficial. Quienes incumplan la normativa se exponen a multas ilimitadas o penas de prisión.
Mientras que expertos como Alison Cronin, directora de Monkey World, señalaron que el abandono de primates no es un fenómeno completamente nuevo, otras voces como la investigadora jefe de la RSPCA, Clare Dew, advirtieron que el caso de Oyster "fue claramente intencional" y podría tratarse de "una consecuencia directa de la nueva legislación" ante dueños incapaces o reticentes a regularizar la situación de sus mascotas.
Recuperación y advertencias de los expertos
Tras el rescate, la mona fue trasladada a un santuario especializado, donde se adaptó favorablemente y se espera que pronto sea integrada con un compañero macho. Evie Button, experta en animales exóticos de la RSPCA, recordó que los primates son animales silvestres altamente complejos: "Son animales salvajes muy inteligentes y sociales que necesitan mucho espacio, estimulación mental y compañeros adecuados; necesidades que no pueden ser satisfechas únicamente con la compañía humana".
Por su parte, las autoridades y organizaciones benéficas continúan colaborando con la empresa de transporte Metroline para dar con el responsable del abandono, al tiempo que insisten en la necesidad de reforzar la concienciación pública sobre el cumplimiento de la ley para proteger a los estimados 5.000 primates que viven como mascotas en Inglaterra.





