Con la tranquilidad del deber cumplido tras consagrarse campeonas del torneo local U17 de básquetbol femenino —luego de vencer a Juventud por 64 a 47 y abrochar la serie final por 2 a 0—, Helena Traube y Violeta Saravia (capitana y subcapitana) jugadoras de la Asociación Atlética Quimsa se sentaron en la mesa de El Deportivo. La visita de las jóvenes figuras no solo sirvió para repasar los detalles tácticos de una nueva corona provincial, sino para abrir la intimidad de un grupo de adolescentes que combina la alta competencia, las viandas escolares, el recuerdo de sus difíciles comienzos en pandemia y un inminente futuro en la Liga Nacional Femenina.
La voz de las referentes: análisis de la final y respeto por el rival
En el análisis del cruce decisivo, las basquetbolistas remarcaron que el campeonato fue la consecuencia natural de un proceso de entrenamiento continuo y de un valioso rodaje previo en el Torneo Federal. Helena Traube, consagrada además como la Jugadora Más Valiosa (MVP) de las finales, expresó con firmeza las sensaciones del plantel tras abrochar la serie final:
“Para mí ha sido un logro que se veía mucho como equipo por los días que vinimos entrenando. Veníamos de jugar Federal, así que estábamos bastante afiladas y nada, muy feliz con el campeonato, con el resultado que hemos tenido, el desempeño y también el esfuerzo como equipo. Ha sido una final que la hemos ganado bastante bien; estábamos con mucha confianza porque nos hemos repartido muy bien el goleo”, afirmó la capitana del conjunto fusionado. Far de guardarse los elogios solo para su plantel, la capitana dedicó un apartado de absoluto respeto para el conjunto adversario: “Quiero mencionar que Juventud ha jugado la final con la mayoría de su categoría U15. Es un buen esfuerzo siendo todas niñas de casi 15 años llegar a una final U17, pero nosotras sacamos diferencia por ser jugadoras experimentadas, algunas con Liga y otras con Torneo Federal”.

En la misma línea de humildad y deportividad, Violeta Saravia resaltó la entereza con la que el rival le plantó cara a la definición. La subcapitana ratificó la consolidación del grupo campeón:
“Hemos venido entrenando bastante juntas desde comienzos de año y se ha formado un muy lindo grupo. Para estas finales hemos venido preparándonos y el partido ha sido muy lindo porque lo hemos disfrutado todas. Se ha notado mucho que somos un equipo y jugamos como tal”, sostuvo Saravia. Respecto a la resistencia presentada por el oponente, agregó: “Hay que destacar a las jugadoras de Juventud porque le han puesto muchísima actitud. Tuvieron muchas ganas de jugar, no se rindieron en ningún momento y hasta el último minuto siguieron jugando. Siendo más chicas, es un mérito y un gran logro para ellas”.
Química de vestuario, hegemonía local y los clásicos de la provincia
La conquista de este título U17 no fue un hecho aislado, sino la confirmación de una base de jugadoras que comparte cancha desde 2021 y que sostiene la hegemonía de Quimsa en las inferiores. Saravia admitió que son conscientes de la presión que genera el escudo del club en el ámbito provincial, señalando la manera en que perciben la competitividad de sus rivales:
“Hablando de la perspectiva de los demás, yo creo que cada vez que juegan contra nosotros es como decir 'vamos contra Quimsa, hay que ponerle más ganas'. Ha sido así por bastante tiempo porque venimos llegando a la final con todas las categorías, las chicas de la U15 también fueron campeonas este año”, explicó la subcapitana.

Al repasar las exigencias del básquetbol santiagueño y nacional, Traube analizó el mapa de rivalidades y el roce físico de los torneos. La capitana detalló el marco competitivo de la provincia y las sorpresas que dejó la temporada:
“El equipo con el que tenemos más roce por el tema físico puede ser Independiente. El clásico obviamente siempre va a ser Quimsa contra Olímpico, pero este año las cosas cambiaron y pensábamos que la final iba a ser contra Independiente, pero la gente de Juventud le puso muchas agallas y pasó”, relató Traube. Asimismo, recordó los duros cruces que afrontaron en certámenes federales ante instituciones como Luján de Cuyo de Mendoza y Bolívar de Carlos Paz.
El rol de referentes y los precoces debuts en la Liga Nacional
Pese a tener apenas 17 años, ambas basquetbolistas conviven con la responsabilidad de ser espejos para las categorías más chicas de la institución. El punto de quiebre en sus carreras se dio a los 15 años, cuando ambas tuvieron la oportunidad de debutar en la Liga Nacional Femenina bajo la dirección técnica de Germán Bravo, una vivencia que aceleró sus procesos de maduración.
“Es una motivación porque el reconocimiento viene del esfuerzo de entrenar todos los días desde hace bastantes años. A mí me pasa que se me acercan chicas más chicas y me dicen 'qué bien que juegas', y eso indica que se están haciendo las cosas bien”, expresó Traube respecto al significado de ser reconocida como la MVP de la definición. Por su parte, Saravia profundizó sobre esa función de modelo para la cantera: “Somos conscientes de eso y muy responsables hacia nuestras compañeras. Nos damos cuenta de que nos están viendo y en algún punto somos una especie de ejemplo por entrenar y competir desde chicas con jugadoras más grandes. El mensaje para las más chicas es que sigan entrenando, esforzándose y luchando por sus sueños, que las cosas van a llegar si se esfuerzan”.
Al referirse al ejercicio del liderazgo y la premiación, Traube priorizó el esfuerzo colectivo: “Se siente bien porque te reconocen, pero colectivamente el partido lo ganamos todas. Si ves el goleo somos todas, defendemos todas y asistimos todas”. Además, entre risas, las jugadoras recordaron que en la categoría U15 ambas compartían la capitanía al momento de levantar las copas, siendo esta la primera oportunidad en la que a Helena le tocó encabezar el festejo formal secundada por Violeta.
El salto a Córdoba: fichajes por Instituto e Hindú, y el desafío del colegio
Ante la inactividad de Quimsa en la máxima categoría nacional femenina, el talento de las jóvenes basquetbolistas ya proyecta su destino hacia la provincia de Córdoba. Violeta Saravia confirmó su incorporación al club Hindú para la próxima temporada:
“En lo personal, este año quiero disfrutar lo que me queda en Quimsa. Tengo la oportunidad el año que viene de irme a Córdoba al club Hindú. Siento que es una experiencia muy linda y una oportunidad grande para seguir creciendo, aprendiendo e irme formando como jugadora y como persona”, afirmó Saravia.
Por su parte, Helena Traube armará las valijas en cuestión de días para sumarse a Instituto de Córdoba: “Yo me voy ahora en dos semanas por el tema de que me llegó la propuesta de Instituto, que siempre ha sido un club al que quería ir. Se dio la oportunidad, estuve entrenando ahí y me toca irme para jugar la Liga Nacional”. El traspaso de la capitana implica una logística escolar sumamente exigente, ya que cursa el cuarto año de la secundaria. La institución educativa le otorgó la posibilidad de rendir en condición de alumna libre, viajando cada una o dos semanas a la provincia para presentar trabajos y rendir exámen presencial.
En el aspecto personal y emocional, Traube no ocultó lo que significa dar este paso: “Se me hace raro irme a vivir tan lejos de mi mamá a los 17 años, pero me apoyan bastante. También quiero mencionar a la familia Pujado, que es como mi familia postiza de cuando jugábamos con los varones y siempre me apoyan”. Asimismo, proyectó su horizonte académico en la universidad: “Me gustaría estudiar nutrición y especialización en el deporte de alto rendimiento”.
La intimidad del grupo: viandas a la siesta, música y el festejo del asado
Detrás del éxito deportivo se esconde un esfuerzo cotidiano que combina el estudio con un régimen de entrenamiento casi profesional. El plantel se entrena tres veces por semana a las 15:00 hs —muchas veces almorzando de vianda al salir apresuradamente del colegio—, complementando el trabajo en el gimnasio bajo las órdenes del preparador físico Álvaro Mianer.
En el día a día del vestuario, la música y el buen clima resultan fundamentales para sobrellevar la exigencia. Las jugadoras revelaron que Emilia Rojas solía ser la encargada del parlante durante las prácticas de la Liga, mientras que Lucía Bolletti y Rocío Iturre eran señaladas como las más animadas a la hora de bailar y cantar. Para celebrar las conquistas deportivas, el grupo mantiene la tradición de reunirse a compartir asados en la casa de Violeta Saravia.
Los insólitos orígenes: la pandemia, el aro de la abuela y el roce con varones
La charla en la mesa de LV11 permitió rescatar las particulares e inspiradoras historias de cómo ambas se reencontraron o iniciaron en el deporte de la ráfaga:
Violeta Saravia y la resiliencia en pandemia: Traube detalló que en sus comienzos el club no contaba con un proyecto formativo femenino consolidado para su rango de edad, lo que la llevó a competir junto a los varones: “En su momento no estaba el proyecto de básquet femenino. Había básquet femenino pero eran chicas mayores, mucho más grandes que nosotras, y no tenían nuestra edad. Por eso es que nosotras jugábamos con los varones, y eso también nos ha aportado mucho roce para después jugar con las chicas”. Tras dejar la natación motivada por su padre en una visita al Estadio Ciudad, comenzó a jugar justo antes del confinamiento por COVID-19: “Me llamó mucho la atención y le dije a mi papá que quería probar. Empezó con la pandemia, después hemos vuelto en el 2021 y ahí ha sido cuando empecé a jugar más o menos, porque ahí pude tirar a un aro, que estuve un año entero sin tirar a un aro... A la computadora, y mi hermanita atrás de la computadora como que quería hacer actividad física, se metía ahí a hacer algo. No tenía pelota de básquet en casa, practicaba la parte física y dribbleaba con una pelota de fútbol. Y bueno, así. Con Germán Bravo también, que después me lo volví a encontrar después de un par de años”.
Helena Traube y el aro en lo de la abuela: Saravia se inició en 2018 a los 10 años, proveniente de la gimnasia artística. Al buscar un deporte de equipo descartó el hockey por pánico a la bocha y el fútbol por temor a los pelotazos cuando la ponían al arco en la escuela. Su vocación se encendió en el patio de su abuela gracias a la insistencia de su primo, basquetbolista de Olímpico: “Tenía un primo que jugaba en Olímpico. En la casa de mi abuela teníamos un arito, y me hacía pararme abajo del arito y él la volcaba encima mío... Me hacía así, cagándome enfrente de mí y yo ni me movía, pero él me obligaba en todas las fiestas a pararme ahí para que yo lo defienda. Ahora mi primo ya no juega al básquet, pero creo que todo el amor que le tengo al básquet empezó por él”.
El cierre de la visita: emoción, saludos y un reclamo divertido
Antes de despedirse de los micrófonos de Radio LV11, las campeonas destinaron los minutos finales a brindar sus agradecimientos. Helena Traube abrió la ronda de saludos: “Yo quiero mandar realmente un saludo a mi familia, a mi abuelo, a mi mami, todo eso, y a los Pujado y a mis amigas que sí les he mandado el link para que entren. Si es que están viendo, si se tomaron el tiempo, les quiero también mandar un saludo”.
Violeta Saravia se sumó enviando un afectuoso mensaje a Salta: “Yo también a toda mi familia de Salta que me está apoyando ahí, que les he mandado el link, a mis amigas, y bueno, no sé si los entrenadores estarán viendo o alguna de nuestras compañeras también”.
Para finalizar, Traube provocó las risas de la mesa radial con una dedicatoria especial: “Ay, yo quiero mandar un saludo a Mauro Brandán porque siempre, porque me ha pasado bastante que he ido a entrevistas y no lo saludo y después me reta... Si estás viendo esto, ahí tienes el saludo que tanto me pedís”.
Con risas, complicidad y la copa en alto, las campeonas cerraron su visita a LV11, coronando una etapa inolvidable con la camiseta de Quimsa.






